Varda por Agnés, la vida enamorada de la vida. 

Agnés amante de la vida, los pájaros, los gatos , las historias urbanas y de pueblo, apasionada del camino hasta en la muerte.
En palabras de la gran Varda, lo ordinario deja de serlo siempre y cuando lo mires con amor y así fue, ya  sea en su primera vida como fotógrafa, después como cineasta y al medio, como artista visual. 
Siempre fijada en los detalles, maga de elementos y risas, la clave de su genio radicó en la nobleza para compartir su percepción de vidas ajenas, algunas trágicas y otras poéticas.
Sin géneros que la calificaran, sin jaulas ni barcos guías, viajera de barrios., pero siempre cerca de la mar.
Un verdadero ser humano antes que una artista, valor sumamente atractivo e inusual en el gremio artístico, lo único que le faltó a Agnés fue ego.
Este maravilloso documental funge como una amorosa carta de despedida ilustrada por ella misma y sus grandes amores, amistades, naturaleza e innumerables fotografías., la vieron partir aunque aquellos pícaros ojos jamás dejarán de brillar.
La honestidad no se compra ni se aprende, don nato de seres elevados más haya del lenguaje humano o cinematográfico. 
La Vardá vive y vivió de verdad, sin filtros ni pretensiones, en grande con lo mínimo., la verdadera riqueza radica en la humildad que la caracterizó. 
No se trata de una simple pieza retrospectiva, ni mucho menos un recuento de su carrera, no hay un solo valor cronológico en este hermoso desastre llamado vida, una vida bien vivida por una mujer ejemplar que abordó mundos radicalmente polarizados desde el feminismo, el hippismo, la indigencia, la egolatría, el verano, el amor y hasta la infidelidad. 
Agnés de mis amores, gracias por tan cálido documental sin tiempos ni relleno artificial , un pastel exquisitamente cocinado de celuloide y sonidos.
L.F 

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