SEGUNDO TENDEDERO DE POST- IT’S

SEGUNDO TENDEDERO DE POST- IT’S

Fernando Curiel

Algo sé, en la fisiología del Poder, sobre la relación de confianza. Se es nombrado, se es destituido, o se renuncia por convenir a los intereses propios (un mal jefe, una falta de proyecto digno de entusiasmar, un paso estratégico en la carrera). Por eso me pasmó, después de fiascos como el de una Guardia Nacional que no acaba de configurarse (mucha mescolanza: Ejército, Marina, Policía Federal, policías locales, voluntarios), y el del ya afamado (mala fama) “Culiacanazo”, la declaración pública (con lo suyo de impúdica) de Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Civil y Protección Ciudadana (ni más ni menos) en el de por sí  escamocha (priistas, panistas, perredistas, morenistas) gabinete de Manuel López Obrador. Reza: EN ESTOS PUESTOS NI SE BUSCAN NI SE RENUNCIAN. ¿Dioses, entonces qué? ¿Ad perpetuam? Quizá a la ecuación de la psicología del mexicano, de “Poco Padre, mucha madre y titipuchal de hermanos”, habría que añadir: “y ausencia de auto crítica” (por decirlo respetuosa, educadamente).

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Sigo sin asimilar el deceso, en Francia, de Alicia Reyes, amiga del alma, entrañable cómplice cultural, conversadora en la línea venenosa y grácil de su abuelo Alfonso Reyes (con quien ella juraba, yo me hubiera llevado de rompe y rasga). Su desempeño, por lustros, al frente de la Capilla Alfonsina, en la Condesa, marcada por la generosidad a toda prueba, consiguió abatir, así fuere en parte, el absurdo muro de silencio lector alrededor de una escritura de excepción tocada por la maestría, la inteligencia, el rechazo al corsé de los dogmáticos géneros literarios, y, abundantemente, por la Gracia. Ocasión ya no tendré de entregarle, en su pequeña oficina de la Capilla, en la cafetería de la librería Rosario Castellanos, en el restaurante SEPS, mis últimos trabajos alfonsinos, en los que tanto me orientara: la edición crítica de Historia documental de mis libros y la antología Geografías. Me conduelo con José Luis Martínez (en ausencia) y Serge Zäitzzef (también en ausencia), entre otros alfonsinos de cepa…

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Guardé por años inteligente amistad con Enrique Krauze, pese a su lealtad correligionaria, el menos fanático de los afiliados a la escuela Octavio Paz. Atesoro gratas remembranzas. La dedicatoria que tuviera a bien hacerme en un ejemplar de su libro Hombres de ideas: “A Fernando, que las tiene”. La lectura de sus Caudillos culturales en la Revolución Mexicana y Cuatro estaciones en la cultura mexicana, que de tanto provecho me han sido en mis estudios generacionales. Su aprobación a mis Aforismos Bíblicos, tales como, Dios escucha perfectamente al que no le habla o Mea(la)culpa. Y en la quizá última conversación amistosa, visitándolo yo en su oficina revistera, su confidencia de que estaba pensando en escribir una novela, a lo que respondí que lo más extenso que estaba yo escribiendo eran, justamente, aforismos. Deploré, desde luego, su intromisión, que llamé “Caínita” en la puja por el premio Nobel de Octavio Paz y Carlos Fuentes, protagonistas de una de las amistades más fructíferas de nuestra endeble escena cultural. Luego vino su tirria a la manera anticipada en que, la UNAM (tiempos del rector Juan Ramón de la Fuente), celebró su primer centenario con el ciclo y libro 1810-1910-2010. Ya no lo leo. O por excepción. Por ejemplo, su artículo “Augusto Elías, creador”, en que toca uno de los temas de mi máximo interés, la publicidad, cuya poética del “jingle” (así la reputo), cuando acierta, la estimo pariente de la Sentencia y del Aforismo (ese arte del gatillo). Me quedó la impresión, respecto a Augusto Elías padre, la necesidad de enfatizar su presencia en los obligados periodos sexenales del siempre novedoso Salvador Novo. Autor, él solito, de clásicos de la publicidad como “Remoja, exprime y tiende” o “Mejor mejora Mejoral”.

 

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Cuando yo andaba metido, hasta el cuello, en los andurriales radiofónicos, pergeñé, para la Radionovela esta definición: “Lágrima secada por un comercial”.

 

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Desayuno, este sábado 26 de octubre, de este malhadado 2019, en la terraza del Toks de Avenida Universidad y Copilco, con Rolando Morales, director de la colección DARES Y TOMARES que hace juego con el blog PUÑO ELECTRÓNICO. Me entregó el tercero de los tomos en edición de autor, que vengo publicando espoleado por la Memoria, espejo de la vida, y saltando sus dos némesis, el seco olvido y el polisémico lenguaje. Título: CONTANTE Y SONANTE. Subtítulo: SELFIES. Instantáneas, en efecto, de infancia y adolescencia, aderezadas con uno que otro “fast foreward” y tres apéndices. Los collages son de Priscilla Pomeroy, la talentosa “todoterreno” diseñadora de la página de nuestro blog. Edición artesanalmente preciosa (editor artesano se juzga Rolando). Momentos antes de su arribo, hojeo El País. Europa a tumbos históricos. Frentes: español (¡ay Cataluña!), británico (¡ay BREXIT!), alemán (¡ay ultraderecha!)…

Dato alentador: a Londres, mi Londres, lo gobierna Sadiq Khan, laborista de avanzada, opuesto al BREXIT, hijo de una pareja paquistaní (él conductor de autobuses, ella costurera) que emigrara a Inglaterra a finales de los 60’s, boxeador aficionado, sujeto de amenazas racistas que lo obligan a traer como sombra un equipo de seguridad (“24 horas al día, siete días a la semana”). Y en Babelia, suplemento que no pierde su carácter de catálogo de ventas, la recuperación fémina de la nómina del Boom!, en la que sobresalen las mexicanas Elena Garro y Rosario Castellanos (y, ni de chiste, ni manque se muera por estarlo, alguna cuyo nombre mejor me calló).

Convenimos, Rolando y yo, en dar el salto que nos falta: el libro electrónico. En la lista de espera, mi por estrenar, ¿Para qué carajos sirve la literatura?, uno de los libros de crónicas de mi hija Paula, y la Animalia de la siempre sorprendente pintora Liliana Mercenario Pomeroy. El autor, alejado de los circuitos editores tradicionales, de nuevo dueño de Creación, Producción, Circulación y Recepción. Obra y público.

 

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Ahí mismo, no puedo dejar de lamentar la falta de visión, pese a su índole de escultor-empresario, de Sebastián. En lugar de una inútil y fea Caseta de Policía, justo en el cruce, de Universidad y Copilco, hito a las puertas de CU, se levantaría su escultura homenaje a Tamayo, irrelevante hoy por hoy en la larga recta de Insurgentes. Comisionado el dicente por el rector Jorge Carpizo para ello (encontrar lugar para la pieza), se lo propuse a Sebastián, me miró por lo alto, se quejó con su amigo, y me mandó a paseo. Lástima, todo era asunto de un acuerdo con la Delegación.

 

 

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