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Claudio Acevedo

 

Propincuo follower:

 

Si algo me sobra es tiempo, en mi penthouse de Picacho al que convergen dos periódicos locales (por lo menos, contrastados), canales de televisión internacionales (los de aquí me aburren), todo el nuberío telemático y una no escasa bibliografía crítica del sistema. Pero, ¡ha cómo me encuesta entender la política a la mexicana!

Me limito esta vez al choque de versiones sobre episodios criminales terribles. Hablo de los casos de Iguala, del “Culiacanazo” y del ataque inmisericorde a mujeres y niños de la familia LeBarón en Sonora casi esquina con Chihuahua.

Una es la versión oficial, otra la de las familias víctimas, otra la de los jueces cuando les llega su turno, otra la de la población de a pie (entre la que me incluyo).

Dos razones me saltan cual liebres a la vista. El manoseo político de lo que debería ser investigación criminalística (y le juro que, en Londres, entre toma y toma de cámaras y cuerpos, me afané en la criminología aplicada a la novela policial); y la sistemática improvisación de los encargados de realizarla.

Empiezo, por el manoseo político. Claro me queda que los que se buscaba con los desaparecidos de Ayotzinapa era cubrir a la Policía Federal, al Ejército, al gobernador en turno y al mismo Ejecutivo Federal (que se tomó su tiempo para actuar); en el de Culiacán, después de una lluvia de versiones oficiales, demostrar que el Presidente de la República (quién presume de estar al tanto de cuanto movimiento de hojas se da en el país), nada sabía del desastroso operativo; y en el de Sonora, que todo se debió a una confusión (como si los cárteles, aunque en disputa, dueños de los territorios, no contaran con un “halconeo” perfecto, digno de mejores causas de inteligencia), lo que lava la imagen de autoridades locales y federales.

Y sigo con la manifiesta improvisación. Si Alfonso Durazo cuenta en su pasado con una extraordinaria experiencia detectivesca, criminalística, bien guardada se la tenía (¿y no se acaba de elegir para la CNDH, a alguien cuyo único mérito es el de ser hija de quien es?). Pero mejor me animo y lo animo a usted, follower. Le comparto no uno, sino dos palmitos para alegrar la vista (la vida que va tumbos).

Candice Susan Swanepoel, sudafricana de 21 años, modelo con medidas 86-59-86. Dirección:

@angelcandices

Y Sara Underwood, de 34 años, gringa, egresada de la Universidad Estatal de Oregon, modelo y actriz, dueña de un 89-61-78. Dirección:

@saraunderwood

 

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