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Claudio Acevedo

 

Propincuo follower:

Al lugar donde me refugio, para poner PAUSA a esta Ciudad de México “ciudad perdida”, gobernada por palabras a las que a la postre se las llevará el viento, en manos de la delincuencia (en pants o uniformada, en moto o en patrulla), de baches y socavones; con la sola “buena nueva” de la permanencia de la Fórmula 1, Alfombra Roja de nuestra plutocracia y colados; me llevé un libro que tenía en stand by en mi Pent House de Picacho.

Me refiero a Cinco días en Londres, mayo de 1940. Churchill solo frente a Hitler. Del historiador John Lukacs. Se lo recomiendo.

Claro que me duele el Brexit, disparo en el pie que se da Inglaterra. ¡Y pensar que el Londres que me dio refugio, así me pasara yo parte del día en paños menores, o menos, se encaminaba a Europa! (que, es cierto, da de qué hablar últimamente: Francia con el Jesús en la boca por culpa del terrorismo, Italia neofascista, España todavía con el síndrome Rajoy, Alemania reunificada pero en vilo la salud de la Merkel…).

Churchill, reciente Primer Ministro, enfrentado no sólo a sus extravagancias y excesos, sino al colaboracionismo nazi (no encuentro otra expresión) de no pocos de sus compatriotas, aún en el Gobierno. Dirá uno de tales (por cuales):

Alemania está gobernada por un hombre comparativamente joven y de extracto humilde, sin experiencia de otros países y rodeado por un círculo de asesores de características similares, todos ellos vitalistas y dinámicos, que se han curtido en una escuela extraordinariamente rigurosa… Hombres duros, crueles pero inmensamente capacitados y convencidos de regirse por elevados ideales. Aún creo que no sólo sería factible, sino incluso fácil, trabar amistas con ellos…

Un pesimista sentenció: “Este es el final del Imperio Británico”.

Contra apaciguamiento y pesimismo, se alza la voluntad patriótica de hierro, de Churchill.

Ahí llevo la lectura. Estoy en el momento fatal de Dunquerque: el repliegue de miles de miles de soldados británicos, destinados a Francia, a la Isla madre. Desastre. Entre hombres y pertrechos de todo orden.

Le iré informando.

Pero no me pongo lúgubre. Mejor le comparto, follower, a Yodit Yemane, veinte años, cuyos merecimientos y méritos hablan por sí solos. Dirección:

@guiónbajojodiejoe

 

 

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