ARTE PAMPLINAS

ARTE PAMPLINAS

Fernando Curiel

Uno. Triste desenlace el de la gran pintura mexicana, incluida la precortesiana. Dialécticos entre sí el Muralismo, las disidencias del par Tamayo y Soriano, el encontronazo de La Ruptura con el Muro de Nopal, el “niño terrible” Cuevas al frente. Por decirlo sumariamente.

Dos. En reciente congreso sobre el Muralismo (Cal University, Los Ángeles California), al que concurrí, quedó manifiesto el poderío, la creatividad, el sincretismo, de un movimiento que no contento con las paredes de la Ciudad de México y de Chapingo, se extendió a Estados Unidos y a Sudamérica.

Tres. Y a fe mía, marca de la paulatina sustitución, en el imaginario social mexicano, de los dilectos de la Revolución, campesinos, obreros y sectores populares, por el Estamento Intelectual. En el imaginario y en la praxis social. E invitación a estudiar ya, sin demora, la Estética Revolucionaria integral. Novela y Muralismo. Pero no sólo eso. Estampa, fotografía, cine documental…

Cuatro. ¿Y ahora, este enrevesado 2019, cuál es el panorama plástico? También enrevesado. Galeristas, directores de Museos subvencionados, “curadores”, coleccionistas, académicos, y  públicos bobalicones, abortos en esa “corriente” del disque Post modernismo, tachada de Contemporaneidad, a la convienen diversos calificativos. Tomadura de Pelo, de entrada; Arte Pamplinas para decirlo con recato.

Cinco. Hace poco, inocentemente instalado en Taxco, mi pueblo de adopción (aunque no indiferente a su disfuncionalidad camino al colapso), me alcanzan dos noticias que redondean el comentario anterior. Una, que llamaría publicitaria; otra, francamente patógena.

Seis. La primera es el anuncio, a todo vuelo, de que la Cervecería Corona, ya globalizada, y el artista Pedro Friedberg, tan de los 60’s del pasado siglo (que, me temo, no ha pasado del todo, ni en pintura ni en política), obsequian a México un mural, “El mural más fino”, que supuestamente plasma la simbiosis Cerveza Corona/ Nación Mexicana (comunidad pluricultural ésta, mezcla de diversas temporalidades, a la que, visto lo que sucede en la actual “kermese nacional”, le falta una buena “chela).

Siete. Anunciado con todas la de la Ley que gusta la mercadotecnia, el mural podrá contemplarse en Lago Alberto, 135. Ignoro de verdad si su fruición estética (estética e histórica), se asemejará a la que todavía producen los murales signados por los tres “Fab” (que son dos que es uno). Rivera, Orozco, Siqueiros.

Ocho. La noticia patógena, que alterara mi tranquilidad platera, refiere lo siguiente. En la Sala de Arte Público Siqueiros, subvencionada (mientras en la Lombardo Toledano claman por la sequía de recursos), en el marco de la exposición Gelitin sincronizada Gelitin, a cargo de un colectivo austriaco (y vaya que cuestan pasajes y viáticos), un “performance” inusual colma de felicidad a los asistentes.

Nueve. Con pinceles insertados en el recto, los integrantes del colectivo (insisto que no es poco el gasto en juego), pintan un lienzo, ante la mirada muda de un mural de Siqueiros, pero chispeante de los concurrentes. El mural ¿rectal? resultante queda a la vista de los interesados. Kimberley Clark, quizá.

Diez. Verdad es que el repaso de la Vanguardia europea de principios del siglo XX, arroja osadías y herejías sin cuento, bromas macabras y atrevimientos en los que se sustentará la Pintura Moderna. Incluso testimonios estrujantes como el Guernica de Picasso. ¿Pero este “performance”, en pleno Polanco, con auspicio oficial, ¿qué puertas abrirá, a qué conducirá?

Once. Confío que, en el mejor de los escenarios, a la revisión honda de los criterios con los que funcionarios y “curadores” de recintos oficiales se conducen, hasta ahora sin oposición, rechazando la tradición plástica, escultórica y fotográfica propias; la atención puesta en exclusiva en “lo que se lleva” en otros parajes disque al día. Ojalá.

Doce. Por último, me enteró (habrá que verificarlo), que Gabriel Orozco, Zar del Bosque de Chapultepec, de la noche a la mañana Arquitecto Urbanista por voluntad presidencial (por sí y ante sí), vetó que se programara una Expo Khalo en Los Pinos, mudados (nostalgia de los 60’s, cuando el PRI pudo pero no quiso modernizarse), Casa de la Aseguradora.

Trece. Me temo que cuenta con mi voto ciudadano, a la luz nefasta de lo  que ha acarreado, lo que llamo la “Fridakhalización de Occidente”.

 

Deja un comentario