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Claudio Acevedo

Propincuo follower:

Usted sabe, se lo he confiado, de mi afición a las Artes Plásticas, la fotografía incluida, desarrollada en Museos de Londres, París, Madrid, Barcelona, Ámsterdam, Nueva York. Sin excluir el Mac Nay Museum de San Antonio, Texas, ni (se diga) el fantástico Directorio de Museos mexicanos (salvo alguno empeñado en el Concepto de Arte Contemporáneo Como Patraña, póngale usted nombre)…

Y también sabe a estas alturas de casi tres años de Puño Electrónico, de mi bien intencionada cacería electrónica de Modelos atrevidas (sin superar ninguna a Lady Gaga); campos de caza que se han multiplicado gracias a Pasarelas y Alfombras Rojas por doquier, y a una, aunque usted no me lo crea, “democratización” de las Casas de Alta Costura. Prendas de línea, a precios bajos, anunciadas con un fervor Dior por Grace Kelly.

Una modalidad de Pintura y Modelaje lo fue, en su tiempo, la Pin-Up, nacida en Estados Unidos en los 30’s del siglo pasado. ¿Por qué Pin-Up? Por tratarse de carteles publicitarios, con féminas sorprendidas por un gato o el viento, y sostenidos en la pared con una simple tachuela. Apenas “desnudos”, que veneraban tropas de jóvenes concentradas en Cuarteles, prestas a entrar en acciones bélicas (la Segunda Guerra Mundial, estallará en Europa en 1939); y que aquí, en México, le llenaban los ojos a los empleados de Llanteras, Vulcanizadoras y Talleres Mecánicos.

Pues bien, follower, creo ser de los primeros en descubrir en nuestro gran ilustrador y Maestro del Arte de Calendario, Jesús Helguera, una vena Pin-Up. Pin-Ups no pocas veces acompañadas por guerreros aztecas, charros, coladas y colados y demás, pero Pin-Ups con todas las de la ley. Erotismo apenas insinuado, travieso. Nada de “flappers” o “femmes fatales”. A las pruebas me remito:

“Flechador del cielo”

“Flor de tabaco”

“Flor de luna”

“La Malinche”

“Grandeza azteca”

“Xtabay”

“La leyenda de los volcanes”

“Gesto azteca”

“Amor indio”

“La mujer dormida”

Sin que se salven del toque pin-up-ero”, ni el Cura “Don Miguel Hidalgo”, ni la Bandera en “La patria y el niño”.

Confío que usted, follower, disfrutará los cromos de Helguera como los disfruto yo.

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