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Claudio Acevedo

Propincuo follower:

Le cuento lo que sé. La telenovela, Tortolos sediento de Poder, fraguada en una oficina (ya desaparecida, por cierto) de Televisa, ocupada en la prospección de negocios, su mero mole, toca a su fin. Elenco: Enrique Peña Nieto, a la sazón Gobernador del Estado de México, y Angélica Rivera, a la sazón la estrella más popular de la televisora. Quizá usted recuerde sus más morrocotudos episodios. Boda muy del Tercer Mundo pero principesca en Toluca; el logro de la Máxima Magistratura del país; abundancia de reportajes en las revistas del corazón, incluidas sesiones de modelaje en Los Pinos (a la escalera monumental de Palacio Nacional, no se atrevieron); la calculada imagen de dos familias, plagadas de hijos adolescentes, que se hermanan; viajes suntuosos al exterior, VIP y Old Included. De ensueño.

Hasta que se alzó en el rosáceo horizonte, la adversidad. Primero, parte al parecer del diseño original de la serie, la metida de pata en La Casa Blanca (si quiere usted leer un verdadero reportaje judicial, lea usted el libro que publicó el equipo de reporteros de Carmen Aristegui); segundo, consecuencia del modo macho con que afrontó el escándalo, las desavenencias de la pareja; tercero, el tsunami MORENA.

Y le confieso, “follower”, que yo ya tenía medio olvidado el asunto. Daba a EPN, graciosamente amnistiado por su sucesor, jugando al golf en su reino de Ixtapan de la Sal y haciéndolo de enamoradillo de una joven modelo, férreamente alejado de la lectura. Y a AR, auto exilada en Miami, anunciando que se divorciaría. Hasta que el periódico Reforma, correspondiente al 3 de mayo de este alebrestado, todavía electoral y delincuente 2019, me lo refrescó. ¡Vaya guión “televisionudo”! (como diría uno de nuestros más célebres intelectuales; agudo, brillante y cascarrabias).

A no ser, a no ser…

EPN anuncia en Facebook la disolución legal del matrimonio. Pero ahí no queda la cosa. Sofía, hija de AR, responde, enigmáticamente: “¿Y la disculpa..? Yo nomás digo…”. Perdón, ¿pero disculpa a quién? ¿A la madre, a la Nación Mexicana, otra vez desventurada?

¿Continuará la serie?

Cambiemos de personajes, que ya chole. Como Rusia está de moda, en Estados Unidos y Venezuela, le comparto a Anyuta Rai, de mero Moscú, 1.74 de altura y 52 kilos de peso, altura y peso divinales.

 

Arrobaanyuta_rai

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