LA CREACIÓN ARTÍSTICA (Un asedio posible)

 

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LA CREACIÓN ARTÍSTICA

(Un asedio posible)

Fernando Curiel

  

Disparador (I)

El jelengue que se traen el FONCA y sus insurrectos creadores derechohabientes, y el sórdido asunto de una posible asociación delictuosa (electoral por lo menos) intelectual-empresarial, para la producción y difusión del video El populismo en América Latina, que fantasiosamente pararía el ascenso de AMLO a la Primera Magistratura en primera instancia, y a las “Mañaneras” en segunda; cuando tal ascenso (y tal “reality show”), ya estaba en los planes de una Clase Política, partidocrática y depredadora y voraz; me ha vuelto a embobinar en un tema que me obsede: la fisiología y metafísica de la Creación Artística (escritores, pintores y músicos señaladamente).

Lo anterior, en el marco de la degradación de las Bellas Letras antiguas (Literatura e Historia), en Literatura a secas, y la Literatura a secas, en Texto (texto sometido a los manes de la rentabilidad editorial, perturbada ahora, además, por la nueva revolución computacional y telemática, que va del I-book al selfie). De la confusión deliberada entre Vanguardia, Arte Moderno, Arte Contemporáneo y Tomadura de Pelo en Museos que se ponen las pilas, Galerías en plena mercantilización, y museógrafos y “curadores” avispados metidos en la carrera del “star system”. Y en la confusión, no necesariamente desastrosa, en la música, entre lo Clásico y lo Pop, el “showbiz” y la irrupción de recursos tecnológicos de grabación, reproducción y diseminación sónica y visual jamás antes imaginados.

 

Disparador (II)

Añádase mi compromiso de rendir una conferencia en la Ibero de Santa Fe, sobre la Santa María de Onetti, dentro de las VI Jornadas de Literatura Uruguaya (y qué ganas de una sociología urbana, con lo suyo de antropología y semiótica, de la Ibero y de Santa Fe). Juan Carlos Onetti, quizá el último artista puro de las letras hispanoamericanas.

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Hipótesis

Cuando existía, época del Artista Total, la libertad de imaginación del escritor, del pintor (de estos dos, sobre todo) y del músico, carecía de límites. Frisaba entre la zona luminosa del profeta, del salvador de pueblos, del arúspice, y la zona oscura del asesino, del violador, del estafador.

 

Etiología

¿Quién decidía que un simple conciudadano (a), pasará a la condición de escritor, pintor, músico? Las teorías y las metáforas abundan. De las mitológicas de una decisión divinal (y vaya si había tiempo de ocio en el Olimpo), a las psicoanalíticas de una enfermedad incurable, pasando por la romántica de un ser sacrificial. Me temo que todas valen.

1. Las musas Clío, Euterpe y Thalia.jpg 

El señalado (a)

Aunque alojados en su empíreo, eternos, los Dioses gustan de entrometerse en los asuntos humanos. Porque sí, por no aburrirse, por joder, por ajustar cuentas entre ellos mismos, etcétera, etcétera. La guerra de Troya, con su Helena llena eres de Grecia, aquel juicio de un Paris “gigoló” y “socialité”, un marido agraviado, guerreros sedientos de gloria y cuestiones como la rivalidad antigua entre aqueos y troyanos, y la simple y llana geopolítica, a modo de categórico ejemplo.

Bajo esta teoría, un mortal (varones en su mayoría, Safo una excepción), es señado con el estigma del Arte. Poetas, trágicos, escultores, pintores, músicos, y por qué no filósofos e historiadores (bajo el entendido de que las Humanidades, ese saber multidisciplinario hoy tan bocabajeado, empezando por el CONACyT, nacen del “núcleo duro” tejido de Literatura y Filosofía e Historia, y devienen en la Casa del Arte).

Desde esta perspectiva, el oficio (porque la parte artesanal está más que presente) artístico, tiene un alto porcentaje de terrenal, pero asimismo un componente divino.

Y aclaro que lo artesanal no se inhibe porque en Homero habiten además de todos los Homeros de su tiempo, el fulgor de una llama sobrehumana; o porque en el mármol, de antemano habite, la figura que develaran Fidias y los de su estirpe.

De algún modo, el artista es un ser sagrado.

 

El enfermo(a)

No, no, ¿cuál mal supuesto capricho de los Dioses? En la práctica de la literatura, de la pintura o de la música, se expresa una psicopatía. Elíjase el tipo y el grado del trauma, del trastorno mental y emocional. Esquizofrenia, paranoia, cualesquier de los posibles complejos, priapismo, etcétera. Piénsese en Rimbaud y Dostoyevski y Cuesta, en Tolouse-Lautrec y Van Ghog, en Beethoven. Chiflados, si no es que locos.

El artista es un ser trastornado.

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El bohemio

Época, la de la Bohemia, a la que empieza a poner término la Revolución Industrial, y contra la que se mellaron los marros de los “ludditas”. El Artista Bohemio y sus signos de miseria, hambre, mugre, privaciones, incomprensión ambiente, soledad, apartamiento social cual leproso; todo en aras de la Obra que sólo será reconocida al costo de su muerte. Vida de buhardilla, sobras, ropajes extravagantes, excentricidades.

El artista, pieza de la Piedra de Sacrificios.

 

México

Individuo bohemio y algo psicótico durante el Porfiriato, el artista si además es intelectual, va encontrando su lugar en la Revolución: asesor de adalides populares, intelectual orgánico, hace-discursos, autor de su épica: el novelista de la Revolución, el pintor de Murales. Con la Post Revolución, viene el salto consagratorio. Con guiño a los refugiados españoles (República de Intelectuales se le llamó a la Segunda República hispana), se les (nos) crea la Casa de España acto seguido El Colegio de México, los Premios Nacionales, El Colegio Nacional, la Unidad Artística y Cultural del Bosque de Chapultepec, el Museo de Antropología e Historia y el Museo de Arte Moderno (ambos en pleno Paseo de la Reforma, no en andurriales del Primer Cuadro), la Casa de México en terrenos de la mismísima Sorbona (para que se estudie cómodamente el Marxismo Científico), el FONCA, el CONACULTA, el SNC.

La erección misma de Ciudad Universitaria (Ciudad dentro de la Ciudad que algunos radicales delirantes sueñan Estado dentro del Estado), puede asignarse al ascenso del Estamento Intelectual (que incluye sobre todo a escritores), que termina por suplir en el Imaginario Social (y en el muy real de los recursos presupuestales) a Campesinos, Obreros y Grupos Populares, los dilectos de la “Revolufia” en sus fases tempranas.

5. CL-SM-00005.jpg

 

La caída

Pero sin desdoro de las formidables plumas sobre todo del siglo XX (Guzmán, Reyes, Torri, Yáñez, Arreola, Rulfo, Fuentes, Paz…); de los pintores excelsos Rivera, Orozco, Siqueiros (de mi escasa predilección), y algunos de sus detractores de La Ruptura; de compositores de la talla de Galindo, Chávez y etcétera; el panorama acaba por mutar radicalmente. Me detengo en la literatura.

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Sistema literario

Si un SL se integra con Creación, Producción, Distribución, Recepción y Certificación (la moda esa de la Divinización terminó con Octavio Paz, si bien todavía mueven la cola sus monaguillos), el dominio todo se alteró. Contexto incuestionable: la Guerra Sucia Cultural posterior al 68. Guerra de facciones tras el poder cultural y por el camino el coqueteo con el Poder-Poder, el político y el económico.

Ejemplifiquemos

La Creación se autolimita, se contiene, se grilla a sí misma. ¿Qué tal querida Consciencia, si mi poema, cuento o novela, agravia a tal jefe de facción, disgusta a tal jurado dador de premios o becas? ¡Aguas, güey!

La Producción (editorial, en el pasado mezcla del mundo librero y las artes gráficas, se (conta)mina en igual medida, amén de que poco a poco la Rentabilidad le come el mandado al Riesgo Estético.

La Distribución no se diga. Quién decide qué se publica (y por tanto, qué no), controla a fin de cuentas qué circula y en qué condiciones.

En la Recepción (ni más ni menos que la Lectura), la natural, la periodística, la crítica y la académica, se reproduce el conflicto de intereses y en la académica por largo tiempo (ya por fortuna no) el tercer grado, el Teórico, desplazó al segundo (la Crítica) e incluso, vaya arrogancia del “fashionable nonsense”, al mismísimo primer grado, el de la creación original.

¡Y qué decir de la Certificación, plagada de cuates, compadres, arreglos pre-etiquetados! (algo de esto trasminaron los pobres funcionarios del FONCA en reciente motín de beneficiarios, con tal de salvar a Mario Bellatin, escritor y funcionario, fugaz Director del organismo creado en los tiempos del “compromiso histórico” de don Octavio, gran escritor pero incontenible político, y aquel encantador de serpientes que fue el “preciso” Salinas de Gortari).

 

¿Qué viene?

Sigo reflexionando con la Literatura en el blanco de los disparos. Opino, por ende, que lo que procede es la asunción de los plenos poderes de la creación literaria, aunque ajustada a los nuevos tiempos. Los de la producción editorial en manos de los conglomerados trasnacionales, definidos por la diversificación de mercados (libros, revistas, lencería, pompas fúnebres, casinos, cruceros turísticos y etcétera). Los del I-book y las supercarreteras electrónicas intangibles, las Redes Sociales, los selfies que compiten con el egotismo de autores y personajes. Los de la multimedia, tierra común de letras, sonidos e imágenes.

 

¿Pero con qué carácter?

Fundadas, me temo, todas las teorías y suposiciones genéticas. El escritor (y el pintor y el músico), al parejo elegido, medio esquizoide y sacrificial. ¡Qué le vamos a hacer! Maguer duela.

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