SEÑAS DE IDENTIDAD PUMA (IV)  Una experiencia que se comparte

SEÑAS DE IDENTIDAD PUMA (IV)

 Una experiencia que se comparte

Fernando Curiel

 Sinopsis. Amén de noticias sobre mis desempeños ejecutivo-académicos de esa época, en el capítulo anterior, abocado de manera principal a mi libro La Universidad en la calle (2001), traje a cuento los análisis de especialistas sobre la Universidad en general y la investigación humanística en particular (fruto, dije, de la alianza de las humanidades clásicas a partir de su “núcleo” duro, conformado por literatura, filosofía e historia; de las “ciencias” sociales; y de las humanidades de nuevo cuño).

Subrayé el énfasis puesto por Humberto Muñoz en la interacción, e intersección, entre los distintos campos del conocimiento (y sobre los cuales, agregó, sería de gran utilidad ponderar sus resultados, si los hay).

Y acerca de los rasgos que M. Gibbon descubre en la Universidad de nuestros días, requerida de un nuevo pacto social, propuse una lista de temas propios a tratar, a saber: el análisis de la UNAM real, la revisión de la institución a la luz de la revolución informática y telemática; el análisis de la naturaleza del cambio interno; y el doble ámbito del nuevo pacto: interno y externo.

Por último, anticipé los dos aspectos centrales de este último capítulo: la legislación aplicable a la investigación en humanidades al momento de salida de La Universidad en la calle, y la encuesta que realizamos desde el IIFL, antes o después (ya confesé no recordarlo) de la larga noche de 1999.

1. fc leyendo su ponencia en el coloquio la unam en la historia de méxico
Fernando Curiel durante su participación en el coloquio “La UNAM en la Historia de México”. A su lado, de izquierda a derecha: Juliana González, profesora emérita de la Facultad de Filosofía y Letras; la entonces directora de esa misma facultad, Gloria Villegas, y Lourdes Alvarado, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación.

Paréntesis: el primer Centenario

Un vasto y variado programa inspiró la celebración de los cien años de la UNAM, nacida Universidad Nacional de México en 1910, y dueña con posterioridad de su Autonomía, condicionada en 1929 y plena en 1945. Privilegio merecí de participar en distintos comités; colaborar en dos magnas obras colectivas:  México en tres momentos (1810-1910-2010) y La UNAM en la historia de México; intervenido en el proyecto que dio a luz sendos diccionarios, el de La Independencia y el de La Revolución; coordinado la investigación Darío en México. Un ambiente enrarecido; y acometido la edición crítica del libro La Universidad, con el que, so pretexto de su examen de licenciatura en la vieja Escuela Nacional de Jurisprudencia, Pedro Henríquez Ureña inaugura brillantemente la bibliografía referida a nuestra Casa de Estudios.

2
Cartel general del el coloquio “La UNAM en la Historia de México”.

 

3
Cartel de la segunda sesión del coloquio “La UNAM en la Historia de México”, denominada “De la inauguración de la Universidad Nacional al final del rectorado de Balbino Dávalos”, en la que participó Fernando Curiel.

Aprobación y alguna histérica desaprobación, motivó México en tres momentos, en dos lujosos tomos, cuya primera o segunda lectura recomiendo ampliamente (en particular recuerdo la mirada penetrante del historiador F. Katz sobre “Los Científicos” porfíricos, grupo de mi mayor atención, hoy incentivada por la pesquisa de Jacinto Rodríguez Munguía, La conspiración del 68. Los intelectuales y el poder: así se fraguó la matanza (México, Debate, 2018). Oportuna lectura o relectura, de los títulos del programa de ediciones del primer centenario, en el marco de la actual crisis universitaria que, a todas luces, excede los asuntos de vigilancia y seguridad. Esencial resultará, a fe mía, la del ensayo de Henríquez Ureña, del que, por ahora, me limito a subrayar este pasaje:

Concebida idealmente como república aristocrática, en cuya asamblea se oyera la voz de los mejores, pero en representación, lejana o próxima, de todos; en donde junto a la palabra del rector sonara la del alumno y la del delegado libremente electo por los profesores; núcleo coordinador, donde la discusión depurara las ideas de cada grupo y las tendencias de cada escuela; donde la tradición significara corriente, nunca rota, pero nunca estancada, de doctrina y de esfuerzo a la cual se sumara cuanto de estimulante aportasen el entonces desconocido profesor libre y el universalmente famoso profesor extranjero, la Universidad creada por Justo Sierra deberá realizar con el tiempo cuánto él quiso que realizara. Dígalo si no, su supervivencia en medio de los furiosos ataques que amenazaban derribarla. Dígalo, en fin, la febril actividad que hoy la agita, y que es prenda de fecundidad futura, porque revela el ingente anhelo de civilización, el porfiado empeño de formar la patria ideal, que se enciende como delirio en el espíritu de unos cuantos hombres firmes en medio de la vertiginosa convulsión de la patria real de los mexicanos.

4
Portada del primer volumen de México en tres momentos (1810-1910-2010)

 

 

5
Portada de La Universidad de Pedro Henríquez Ureña.

Estamos en 1914. Lo de “república aristocrática” no debe sonar a oximorón. En la teoría y en la práctica, la pertenencia universitaria —sin desdén de otras—, implica, a la par, vocación y meritocracia. La del “profesor libre” era una innovación docente de la que fueron rotundo ejemplo los miembros del Ateneo de la Juventud en la Escuela Nacional de Altos Estudios, amén de que, desde el comienzo, se abrió anchurosa la puerta al mentor foráneo. A Sierra, es verdad, correspondía el derecho de autor de la Universidad Nacional; sin menoscabo del ingrediente utópico. Entre esos cuantos “hombres” de firmeza aquilatada se contaban Ezequiel A. Chávez y el joven Antonio Caso, a modo de ejemplo. Afortunado, afortunadísimo es el distingo entre “patria ideal” y “patria real” de los mexicanos.

Legislación humanista

Originada en la Escuela Nacional de Altos Estudios de 1910, que junto a la investigación instauraba tanto el Posgrado como una especie de Normal Universitaria, la investigación humanista se consolida en 1945 con la Coordinación de Humanidades (gemela de la Coordinación de la Investigación Científica). Su Consejo Técnico, se incluye entre las autoridades colectivas de la propia UNAM. Lo preside un Coordinador de Humanidades, cuya designación corresponde al Rector.

6
Pedro Henríquez Ureña.

Del cotejo de la Ley Orgánica, los Estatutos General y del Personal Académico y los reglamentos de los Consejos Técnicos de la Investigación y el de las Comisiones Dictaminadoras del Personal Académico, nos encontrábamos con que, a los Consejos Técnicos de la Investigación, correspondían tres áreas de facultades:

  1. Las relativas al área específica de investigación;
  2. Las relativas a los Institutos y Centros del Área; y
  3. Las relativas a la planta académica (humanista, social, científica, tecnológica).

Ninguno de los tres campos en cuestión, ni siquiera el tercero, escapaban tanto a la planeación como a la colegialización y/o institucionalización. Al tenor del original artículo 49 del Estatuto General de la UNAM (1945), dos eran las funciones primarias de los CTI:

—— Coordinar e impulsar la investigación; y

            —— Reglamentar la designación de los investigadores, así como sus derechos y obligaciones.

A partir de la reforma del 30 de mayo de 1985, que recogía la experiencia de las cuatro décadas para entonces transcurridas, se amplían considerablemente los planes y programas de cada Instituto y Centro, al tiempo que se proponía, de manera señalada, la vinculación entre investigación y docencia; entre Institutos, Centros, Facultades y Escuelas; y entre estas últimas e instituciones afines extramuros. Ahora bien: a diferencia de 2001, en que reproduje el total de funciones del Consejo Técnico de Humanidades, ahora, por razones de espacio, me limito a hacerlo con cuatro de ellas:

—— Coordinación, impulso, evaluación y aprobación de los planes y programas de cada Instituto y Centro:

—— Coordinación, impulso y ampliación y fortalecimiento de la investigación del área;

—— Formulación del plan de desarrollo del área,

—— Establecimiento y publicidad de las políticas de investigación del área “con el fin de estudiar las condiciones del país y proponer soluciones a problemas nacionales”.

Cuadrivio que a todas luces dota al CTH de armamento bastante para arrostrar los rezagos descritos en la proclama, o manifiesto, “Las Humanidades. Reconocimiento, encomio y defensa”. De manera principal, la depreciación social del significado estratégico, nacional, de la antropología, el derecho, la filología, la filosofía, la politología, la sociología; y la carencia de “publicidad” de las “políticas” de la investigación humanista, orientada a legos y profanos.

7
Portada de Darío en México. Un ambiente enrarecido.

Me ocupo ahora de la Encuesta, realizada entre investigadores en humanidades, ciencias sociales, ciencias naturales y exactas; universo que incluyó a profesores de facultades de profesiones liberales y técnicas. 115 académicos en total. Para su proceso conté con el auxilio inestimable de Araceli Romero, mi Secretaria Particular en el IIFL. No juzgo menor el porcentaje de participación: el 61.73 %.

Con el fin eventual de que se mejore o matice o, incluso, deseche, ofrezco la batería de preguntas:

1ª. ¿La investigación debe continuar como uno de los objetivos nodales de la Universidad pública mexicana?

2ª. ¿La investigación universitaria es por naturaleza integral, ramificándose (humanidades, ciencias naturales y exactas, ciencias sociales), sólo por razones operativas?

3ª. ¿La investigación integral universitaria debe tener como propósito principal la realidad mexicana en el marco de los saberes universales?

4ª. ¿La agenda de la investigación en la UNAM requiere someterse a un profundo examen para su posible remozamiento?

5ª. ¿La revisión, transformación de la agenda de investigación de la UNAM, podría dar pie a planes y programas de investigación?

6ª. ¿La agenda de investigación unamita puede beneficiarse de la validación extramuros?

7ª. ¿La docencia debe vincularse en todo momento a la investigación?

8ª. ¿A su juicio, qué líneas de investigación demanda, de manera inexcusable, una nueva (o afinada) investigación universitaria? Enumere un mínimo de tres y un máximo de cinco.

He aquí mis personales ideas sobre la investigación universitaria pública y, por ende, subvencionada, socialmente comprometida. Un rotundo SÍ a las preguntas 1,2, 3, 4, 5, 6 y 7. La UNAM: universidad de investigación. La investigación universitaria unificada (pero reconociéndose hasta sus consecuencias últimas, las diferencias específicas de los dos conocimientos, el humanista y el científico). La investigación, hoy más que nunca, orientada a las condiciones y problemas nacionales. La investigación universitaria, renovada, reorientada. La investigación universitaria sometida a programas y planes. La programada y planificada investigación universitaria sometida a escrutinio social. La investigación universitaria sustento de la docencia toda.

8

 

Y barajé 5 líneas, el tope propuesto, a saber: El siglo XIX en México y en Hispanoamérica. El poder de los intelectuales. La Universidad real. La sociedad fronteriza méxiconorteamericana (más Canadá). Los verdaderos problemas nacionales.

Verdaderos problemas nacionales de los que, en nota a pie de página, di ejemplos. Como el de la incumplida, traicionada, postergada dialéctica, en nuestra doctrina social nacional, de Independencia, Reforma y Revolución. Como el del hiper desarrollo urbano frente al subdesarrollo rural. Como el del alto costo electoral. Como el de la desigualdad raigal…

Elenco que, este 2018, engrosaría con la corrupción y su gemela la impunidad, la crisis del Estado frente al ascenso de la violencia, la partidocracia mudada en sistema de cárteles subvencionados de la Res pública. Sí, en efecto, pero, asimismo, a guisa de mera muestra, con la incultura literaria e histórica y una Industria de la Conciencia, de naturaleza mercantil, que fija sentimientos, lenguajes y pareceres. Asuntos estos últimos de la total incumbencia de las Humanidades.

Concluyo.

Hasta aquí la Encuesta y esta serie de cuatro artículos, autobiográficos, institucionales, repaso a vuelapluma, en lo autobiográfico y en lo institucional, fundamentalmente de los años 1972 a 2001.

Gracias por la atención prestada.

FIN

 

 

 

 

Deja un comentario