Arte circense callejero

 

1 master entrando a su escenario enfrente de los carros.

Arte circense callejero

Texto y fotografías de  Laura Sánchez Díaz

La actitud lo es todo

Con el semáforo en rojo, el escenario está listo, la función empieza y confiado de sí mismo, pero con un aspecto relajado, «Master» comienza su trabajo. Sonríe a su público esperando llamar su atención por poco menos de un minuto para poder compartirles su pasión: el arte circense.

Con el paso de cebra a sus pies se desplaza por todo su escenario: un par de rodamientos, equilibrios y malabares acompañados de su alegre actuación hacen que los conductores lo vean.

Una reverencia y el show concluye. Las sonrisas y las palabras de motivación de los conductores se vuelven la mejor paga, sin dejar de lado las monedas que algunas personas le dan en reconocimiento de su trabajo.

 

Si tomas esto es porque de verdad lo quieres

Las personas que trabajan en los cruceros y avenidas haciendo artes circenses, como malabares con clavas, ejercicio con esfera con apariencia de cristal, equilibrio en monociclo, trabajo con zancos, ejecuciones con aros, entre otros, dedican gran parte de su vida a ello. Es una práctica constante, diariamente se ejercitan para poder pulir y mejorar sus números.

“Aquí en la ciudad es más difícil, parece que la gente ya lo ha visto todo, por eso tenemos que innovar, practicar diario para ser mejores cada día y, que lo que hagamos le guste a la gente”, mencionó Diego, quien lleva practicando artes circenses desde hace nueve años.

Las maneras de entrar a este mundo del arte son variadas. «Si tomas esto es porque de verdad lo quieres», dijo “Master”. Además agregó: “es un trabajo difícil, requiere mucho amor y dedicación; no siempre es bien pagada y te enfrentas a múltiples dificultades: el estereotipo de la sociedad, llevar la contra de lo que esperan tus padres, lesiones, entre otras cosas; pero si realmente amas tu trabajo poco importa los inconvenientes y simplemente sigues.”

4 Master hace sus propios aparatos para completar su actuación, con madera y foami fabrica bloques que posteriormente serán rieles para su bola de cristal..JPG

Un modo de vida sustentable

Los artistas callejeros definen su trabajo como “un modo de vida sustentable”, les da para cubrir sus necesidades, mantener su cuerpo y mente en forma, y lo mejor: haciendo lo que aman y les apasiona. “Master” estudia inglés; la razón: piensa que estar preparado es lo más importante en estos tiempos. Así como él, varios artistas continúan su formación estudiando el bachillerato, otro idioma o alguna disciplina en escuelas de artes circenses con la que puedan complementar su trabajo.

 Es en serio y un trabajo bien hecho

No solo viven de actuar en la calle, trabajan con empresas bajo contrato, animando cualquier tipo de evento o haciendo algún otro tipo de show, incluso hacen trabajo social, el campo laboral es muy grande, lo cual les permite viajar por el país o hasta por el mundo sin dejar de hacer lo que aman y les apasiona, son sus propios jefes y dueños de su tiempo. “Suena sencillo, pero requiere de gran responsabilidad y disciplina para no perderse en el camino”, menciona Diego.

7 Sus movimientos deben ser rápidos y precisos, en poco tiempo debe cautivar a los espectadores, fijarse que el no corra peligro y cuidar no fallar..JPG

No todo es libertad y pasión. Un futuro incierto

La vida de los artistas, incluyendo a los callejeros es incierta, no sabes cuándo puede detenerse por una lesión y no contar con seguro. De ahí la necesidad de una visión previsora ante cualquier percance.

La función tiene que continuar

Decir que todos son amigables y procuran la sana convivencia en su comunidad sería decir mucho. Algunos se han adueñado de espacios concurridos, no dejando instalar a otros artistas, cobrando por permanecer en el lugar o creando conflictos para no permitirles trabajar ahí. En esos casos, la mayoría se retiran pues “semáforos hay muchos”.

Cuando tienen problema con la autoridad los pueden llevar al Ministerio Público; sin embargo, la ley no es clara. Los suelen acusar de obstruir la vía pública, pero ellos argumentan “que si dejan a los vendedores de dulces y mendigos, por qué a ellos no”. Los dejan ir con una advertencia, pero ellos simplemente buscan otro semáforo.

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