Knoc knoc! La casa de Jack

Matt Dillon y Lars Von Trier están de vuelta y dispuestos a romper m…. literalmente.

Matt Dillon es «Jack» que, aunque se trate de un personaje de ficción existe una tendencia a justificar o glorificar la naturaleza de un asesino como ya lo habíamos visto en la serie Dexter, sin embargo, tratándose de Lars hay algo más haya de la masacre barata que asumí estar viendo hasta el último tercio de la cinta.

Todo es metafórico si usted cree en algo, ya sea poesía, Dios o «el Espíritu Santo», hay una voz, en este caso Virgilio, quien acompaña a Dante al infierno mientras que somos sometidos a la tentación de sucumbir a nuestra propia bestialidad como Jack lo hizo sin perder, eso si, la ilusión por construir la casa perfecta.

Sin duda nuestra casa o jaula es única para cada quién, trátese de nido, cautiverio y cobijo.

En «La casa de Jack» hay humor negro y un olor más turbio que en sus películas anteriores, casi sugiriendo algunos pensamientos autobiográficos pero Lars, Lars siempre tendrá un altísimo valor cinematográfico, altísimo.

No apta para estómagos sensibles*

L. F

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