SEÑAS DE IDENTIDAD PUMA (II)

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SEÑAS DE IDENTIDAD PUMA (II)

 Una experiencia que se comparte

Fernando Curiel

 

La Universidad en la calle

Dedicado a la pareja formada por Lya Cardoza y Luis Cardoza y Aragón, por “las conversaciones de entonces”; ornado por tres epígrafes: uno que reputa al campus como combinación del confort de la vida moderna con un imaginario mundo pastoril (Michael Payne); otro que reclama a los intelectuales la mitificación de los conflictos estudiantiles, privilegiando a los líderes en desdoro de las bases (Estudiante de Veterinaria); y por último, el que destaca la crisis de la educación, su impotencia para cumplir los objetivos de “enseñar a conocer, a hacer, a vivir juntos, a ser” (Guillermo Juan Etcheverry); el libro de 2001 al que me referí al final del capítulo anterior, abre con una Llamada sobre su propia historia y contenido.

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Hoy por hoy

Diecisiete años han transcurrido. En 2010, la UNAM, autónoma a partir de 1929, celebró su primer Centenario. El Dr. José Narro, “Mariscal de Campo” de la representación de la Rectoría en el diálogo público (y radiofónico) con el CEU, sucedió al Dr. De la Fuente, y al Dr. Narro, el actual Rector Enrique Graue. El 1° de julio de este año, en las elecciones presidenciales, MORENA, partido apenas con cuatro años de existencia, arrasó con el PRI, el PAN y el PRD. El 3 de septiembre, en la Explanada de Ciudad Universitaria, un grupo porro-para-militar, reprimió brutalmente —cuchilladas, bombas Molotov— a una manifestación de protesta, mas pacífica, del CCH Azcapotzalco, sumiendo a la institución en una crisis de pronóstico reservado, al tiempo que el Ejecutivo Federal entrante anuncia el proyecto de un sistema de educación pública superior nacional, y la anticipada nueva directora del CONACYT, controvertida en su propio medio científico, anuncia, por motivos que suenan a gracia u ocurrencia, la incorporación de las Humanidades, a un organismo que junto a nuestra universidad lleva el liderazgo en la financiación y promoción de la investigación, con clara proclividad a la científica.

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Si, independientemente de su rezago, problemática interna (y no sólo en los aspectos de vigilancia y seguridad), falta de interlocución protagónica en el presente Momento Mexicano (confuso, enrevesado, ayuno de horizontes esclarecidos más allá de las promesas), en el imaginario social, la UNAM no informaba un patente “problema”, no como lo fuera en 1972, en 1987 y en 1999, a partir de los sucesos del 3 de septiembre, pasó a informarlo. Se deslucen las campañas mediáticas contra el narcomenudeo, el “He is she”, el Orgullo Puma. No faltan “medios” que se ensañen con una situación, en la que suenan las piedras, pero no alcanzan a verse con claridad delatora las manos, y que a lo mejor reclama, estratégicamente y a fondo, la operación institucional (“juego de pinzas” la llamo): Diagnóstico-Prognosis total.

 

2001

En La Universidad en la calle, anticipé al lector que el libro, aparecido a nueve años del centenario de la apertura de la Universidad Nacional, y de los 459 abriles de la “graciosa erección” de su antepasado (Sierra dixit), la Real y Pontificia Universidad de México, contenía cinco asedios. Todos ellos, producto al par de la urgencia y de la meditación cansina.

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Desprendimiento de un trabajo mayor, el primer asedio lo había escrito a la conclusión (tentativa, por verse, añado hoy), del CEU de 1987, que condujo al Congreso de 1990. Tema: la extensión y difusión.

El segundo, lo había redactado “como exorcismo a los espectros y espantajos del paro de 1999”. Tema: hipótesis y posibles salidas, si eran para cambiar, un cambio para cambiar (vaya, agrego hoy, proponer, innovar, abrir nuevas rutas a partir de las habituales, o de plano inéditas).

 

 

 

 

Se abre paréntesis

Mientras la UNAM permanecía invadida, ocupada, al interior del IIFL surgió una idea de resistencia. Establecer un seminario, con concurrentes de diversas posiciones ideológicas, que dialogara, conviniera o difiriera, sobre las tres ramas filológicas que definen al organismo (“anfictionía filológica”, gusto llamarla). El proyecto cuajó y corrió con suerte. Extramuros, celebramos las sesiones que darían pie al voluminoso libro Filología mexicana (sello UNAM, 2001), en el que figuramos como Coordinadores la Dra. Belem Clark de Lara y yo.

En la Presentación, leemos:

En un momento particularmente arduo de la Universidad Nacional Autónoma de México, momento que parecía no tener término o, más grave aún, que auguraba un mal desenlace, un grupo de colegas decidió constituirse en tertulia terapéutica, resuelto a sesionar por lo menos cada quince días. Si bien es verdad que nos movían el comentario de los sucesos y el simple y sabroso palique, desde la primera sesión prevaleció un objetivo mayor: la discusión el encomio, el cuestionamiento sincero de nuestra disciplina común: la filología, uno de los árboles que mejor dejan ver el bosque de las Humanidades.

Cuatro fueron los temas acordados unánimemente: “Filología general”, “Filología mexicana”, “Aspectos teórico-prácticos” y “Fronteras: la filología y otras disciplinas”. Más de treinta fueron las colaboraciones en total, de integrantes y no integrantes del IIFL, nacionales y extranjeros. La Dra. Clark y yo nos ocupamos de los orígenes, oportunidad, desarrollo, estancamientos, aportaciones y deudas del Centro de Estudios Literarios.

Firmaron la Presentación, los integrantes del improvisado seminario, hijo (¿y lujo?) de las circunstancias: Dra. Marcela Ayala Falcón, Dra. Juliana Graciela Cándano Fierro, Dr. Ricardo Chávez Pacheco, Dra. Belem Clark de Lara, Dra. Concepción Company Company, Dr. Fernando Curiel Defossé, Dra. Amparo Gaos Schmidt, Dra. Ascensión Hernández Treviño, Dra. María del Carmen Valverde y Dr. German Viveros Maldonado.

 

Se cierra paréntesis

Torno a La Universidad en la calle, 2001. El tercer asedio del libro, lo escribí durante el pos paro del interminable cierre del 99, en el que el Campus se volvió tierra, no de nadie, sino de las facciones que se disputaban la Polis, sin faltar los ánimos precaristas ni las ilusiones de la especulación inmobiliaria ya desatada en la capital (y eso que todavía no se ponían de moda, vendían al por mayor fantasías, los Be Grand, los Mistika). Historia de invasiones del territorio universitario que se remontaban en el tiempo, y que dio motivo durante el rectorado de Jorge Carpizo a procesos de recuperación, lo mismo de espacios ocupados por restaurantes de postín que de mansiones particulares.

4. RBN

En las comidas con Bonifaz Nuño (a contrapelo de sus preferencias por la cocina mexicana que desde luego compartíamos, y de su seminario abocado a la descolonización, conseguimos aficionarlo asimismo a la española del Rioja); comidas compartidas con Marco Antonio Campos, Hernán Lara Zavala y Gastón García Cantú; tema obligado devino el de un posible intento de privatización de hectáreas pumas, y de posibles precios del metro cuadrado.

En fin, tema del tercero de los asedios: la investigación. Y sobre el cuarto y quinto, informé a los lectores lo que cito (cita literal) a continuación:

El cuarto y el quinto —que da título al libro— merodean un mismo punto: la exigida (¿deseada?) realización de unas nuevas Cortes Universitarias, las segundas después de la promulgación de la Ley Orgánica de 1945. Temas: la investigación, la extensión, el reencuentro del campus con la polis.

 

Prioridad del momento presente: la investigación

Es de tal envergadura y abismo la crisis del Estado y la Sociedad mexicanos, tal el desencanto de la esperanza de “representación” que prometiera la LOPPE de 1977 y la subsecuente reforma electoral que terminó en multimillonaria Partidocracia si no es que en un nuevo tipo de Cártel; que, ineludiblemente, cobra fuerza excepcional, el mandato de nuestro régimen jurídico, de dar prioridad —en este caso con carácter de urgencia— al examen de las “condiciones y problemas nacionales”.

 

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En este ánimo, y como fruto de numerosas charlas que se dilataban en el tiempo, cuatro amigos y colegas, resolvimos suscribir el 13 de septiembre este año, el manifiesto “Reconocimiento, encomio y defensa de las Humanidades”, difundido en primer término por este blog Puño electrónico, y enseguida por otras plataformas electrónicas. Abajofirmantes: Virginia Guedea, Humberto Muñoz, Guillermo Hurtado y el de la voz. Los valiosos comentarios sobre contenido y propósito de la proclama, no se hicieron esperar.

Resumo. El CONACyT, nace bajo una ilusión tecnocrática: la fusión de ciencias aplicadas, tecnología y desarrollo como panacea nacional. Un impulso desigual de la investigación, desfavorable a las Humanidades, favorable a la Ciencia. La imposición del canon científico, frente al humanista, en los criterios de asignación de recursos de toda laya, elección de proyectos y evaluación de los mismos. El apremio de una alternativa futura dentro del CONACyT: o una estructura par interna, una para las Humanidades, otra para la Ciencia; o un organismo independiente dedicado a las Humanidades.

No ignoramos los autores de la proclama una diferencia específica en ambas comunidades: la forma de reproducción social y aún política. La mezcla de liderazgos, formación de cuadros, legados y espíritu de cuerpo, en la comunidad científica. Mezcla ausente, o no del todo sistemática, en la humanista.

Es bajo esta perspectiva que esta ocasión evoco, de La Universidad en la calle, el capítulo “La investigación investigada”, compuesta por las siguientes partes:

 “Dos acotaciones a modo de prólogo sucinto”.

“Visión de conjunto”

 “Trazos”

 “Tendencias”

 “La encuesta”

 “Mínima selección de comentarios”

“Líneas de investigación sugeridas”

“Conclusiones provisionales”

 

Dos acotaciones a modo de prólogo sucinto

Estamos, recuérdese, en 2001 (con el ranchero, mediocre empresario y pésimo Ejecutivo Federal, Vicente Fox, en Los Pinos, hoy por hoy condenados a desaparecer). Abre “La investigación investigada” con una Buena Nueva, diseminada lo mismo por Gaceta UNAM, por XEUN y por Radio Pasillo: la UNAM domina la investigación en el país. Cito:

En otras palabras, la más antigua (450 años), la más poblada (más de 300,000 personas), la más emblemática (pese a una crisis que lo es también de la educación superior pública) de las Universidades públicas del México contemporáneo (el que surge a borbotones de una revolución social), además de enseñar numerosas profesiones y extender la cultura, factura, si no la totalidad, sí la mitad de nuestra indagación filológica, social, histórica, exacta, natural, etcétera. Desempeño estratégico que se sustenta básicamente en una triple distribución: Institutos, Centros, Programas: formas de organización estas cuya historia veré más adelante.

En reiterado resumen: más del 50% de la investigación nacional.

(CONTINUARÁ)

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