Moi

Moi

Ni modo, ya de regreso a Canadá después de una estancia de casi un mes en la Ciudad de México. El tiempo vuela y me temo que cada vez se está volviendo más complicado dejar a mi país, no sé qué es, si mi hija bebé, mis padres más grandes o yo en total redefinición de quién soy. Ser madre ha sido una transformación brutal, la cosa es que no sé aún cuál es el resultado de ese cambio. No me conozco más, no sé qué ponerme, cómo peinarme, cuáles son las cosas que aun me apasionan o las que ya no me importan. Mi cuerpo es otro, aunque afortunadamente el embarazo fue amable conmigo y no hay residuos espantosos, hasta diría que ando más delgada que nunca, las pompas se me fueron y a veces me veo un cuerpo de señora que en verdad me espanta. Por supuesto que también hay momentos de absoluta claridad, como la impresionante felicidad de tener a mi nena, la certeza de la maravilla que ha sido para mí esta nueva etapa y que mi vida anterior no era mejor, simplemente otra.

cronica moi

Con todas estas preguntas y nuevas realidades en la cabeza no tengo mucho tiempo para una vida personal estructurada y organizada, hace tiempo que no leo un buen libro, hace tiempo que no hago ejercicio de manera disciplinada y con eso de que sigo amamantando, hace tiempo, mucho tiempo, que no duermo una noche entera. Por eso me imagino que fui tan receptiva a una revista llamada Moi (¿“Yo” en francés?) de Marta Debayle a pesar de que odié la manera chilanga banda en como está escrita: frases como “Chiquita pero Chingona” (hablando del regreso de Verónica Castro), o “sentir su cuerpecito aguado y ver cómo ya envejeció es un dramón” (hablando del aguacate y sus propiedades). La revista fue una novedad, de hecho el descubrimiento lo hizo mi esposo, quien en el aeropuerto me seleccionó dos revistas: La Tempestad, de arte, y Moi, publicaciones completamente contradictorias, es decir, completamente yo (de que me conoce mi hombre, me conoce). No entiendo muy bien hacia quién está dirigida pero me parece que, incluso a pesar de que su directora sea un ejemplo de empresaria, mujer independiente y demás #Metoo moment, es a mujeres de clase acomodada, con una visión ligeramente conservadora de la vida. Hay artículos de todo tipo, desde ese del aguacate hasta un instructivo sobre cómo planchar camisas correctamente; desde ¿qué es el Champagne?, cómo y cuando tomarlo, hasta un artículo corto y francamente eficaz (¡me hizo llorar!) sobre los tipos de inteligencia humana, en el cual se informa que la intelectual es sólo el 20 por ciento, mientras que la espiritual es el 80 por ciento, y que su buen o mal desarrollo está inevitablemente unido a la manera como nuestros padres nos hacen sentir de niños; desde información sobre cómo utlizar correctamente un cuchillo hasta los tipos de madres malditas que existen y cómo lograr identificarlas para poder sanar y no repetir sus pasos. El artículo estelar es el de la “Chiquita pero Chingona” y su regreso a la televisión mexicana con el casi bodrio (bueno ni siquiera llega a tanto, más bien el aburrimiento absoluto salvo un par de aciertos) “Casa de las Flores”, el cual, eso sí, me eché completito por obligación nacionalista, durante mi estancia.

Seguiré repasando Moi, hasta que me anime a tirarla. Me intrigó, de hecho Marta Debayle me lleva intrigando un rato, ya el tiempo dirá si mi interés es una muestra del caos que soy o si en verdad encontré cierto valor en su lectura, y Tempestad, bueno, con esa publicación dudo meterme a opinar.

 

Paula Rivera.

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