AGENDA URBANA/ AÑO DE 1985 Y ANEXAS

 

AGENDA URBANA/ AÑO DE 1985 Y ANEXAS

(1ª. parte)

Fernando Curiel

Por do se le examine con lupa, o se le recuerde al desgaire, el de 1985 fue un año para sacar ronchas. Me limito a la Ciudad de México (¡qué CDMX ni qué pamplinas!), y a la Ciudad Universitaria que cumplía a la sazón treinta y tres (33) años de haberla inaugurado el presidente Alemán a punto de desensillarse de La Silla (si bien dejó en el campus su docta escultura, que sin embargo no sobreviviría al 68).

2
  Dr. Jorge Carpizo. Foto: Octavio Olvera

En la Ciudad de México, el terremoto aquel que casi arrasa la “capirucha”; en territorio Puma, una administración, la de Jorge Carpizo (y en la que fungí, primero como Coordinador de Extensión Universitaria y después como Coordinador de Difusión Cultural), en decidido ánimo transformador, apuesta generacional (véase su valiente documento sobre fortalezas y debilidades de la UNAM, al que junto a la consigna de que los estudiantes estudiaran, los investigadores investigaran y los profesores profesaran, sólo faltó añadir que los funcionarios… funcionaran).

3
 De la exposición La Colonia Roma en la Casa Universitaria del Libro

Aquel septiembre de 1985, los sobrevivientes del terremoto mandaron al diablo al “Apparat” oficial, federal y local, tibio y sobrepasado por el cataclismo, e inauguraron un “brigadismo” de múltiples reservas y efectos, del que sacarían provecho (agua a su molino) los políticos, los de la Imposición y los de la Oposición. En Ciudad Universitaria surge un “brigadismo” que dará pie al segundo CEU (el primero databa de 1966, mi último año de licenciatura) y su promesa de un Campus Milenario. Empezar de Nuevo. ¡Abracadabra!

Venus del Nilo. Foto/Fabrizion Leon
 De la exposición La Colonia Roma en la Casa Universitaria del Libro

En plan objetivo, más que andarle atribuyendo al Movimiento Estudiantil de 1968, la paternidad de esa caricatura de Reforma Política Democrática que maquinará la LOPPE de 1977 (y mire usted a lo que nos ha conducido), al segundo CEU hay que atribuirle en parte los cambios, los auténticos y los logreros, en la Ciudad de México. Cambios, los auténticos y los logreros, que se dilatarán al plano nacional.

5
Foto tomada del blog Consejo Estudiantil Universitario, http://www.ceu.unam.mx/

En 1987, a la Reforma Carpizo (no todos sus puntos, 22 en total, es verdad, de idéntica hondura), se le responde con el paro del CEU; al paro con un diálogo público transmitido por Radio Universidad (me tocó formar parte de la Comisión de Rectoría, Mariscal de Campo José Narro); y a la huelga y al diálogo público, con un Congreso Universitario.

Entretanto, viajé a Madrid. Escribí en el libro TERCERA FUNCIÓN O CRÓNICA Y DERROTA DE LA CULTURA (Editorial Premiá, 1988), lo siguiente (que reviso, corrijo y amplío):

“Retrepado en lo más alto del cielo madrileño, el sol de julio diezma la Plaza Mayor. Nativos o fuereños, ocupamos las zonas de sombra. Despatarrados, nos observamos como si fuéramos espejismos. ¿Cuarenta grados de temperatura? ¿Más? Al que suscribe se le confunden en el paladar los sabores del cordero y del riojano, ambos poderosos, sabores a los que mezclo el terso de la prosa municipal de Enrique Tierno Galván, desaparecido gobernante filósofo de esta Villa y Corte. Asándome en mi propio jugo, hervor de cuarentón, gozo del Bando sobre la desnudez ciudadana en tiempos caniculares (éstos, oh). Advierte, D. Enrique, a sus gobernados, que mientras Natura, a partir de la primavera, vístese con sus mejores galas, el ciudadano madrileño, por el contrario, desvístese. Ojo. No que TG esté en contra de la comodidad de la vestimenta (basta imaginarse, por ejemplo, el horno del Metro cuando la mismísima superficie arde); lo que sucede es que algunos confunden la Villa y Corte madrileña con la Mar o la Alta Montaña (éstas, tónicas por naturaleza)”.

“El asunto, pues, es de salud pública antes que de moral rancia, así no falte quien mude el jubón y las calzas por los lenzuelos o la basquiña por las solas carnes. Gran desacierto. En la capital española, por su posición geográfica, por el polvo que desprende, por el furor solar que la acomete, el despojamiento de vestidos págase, ay, con ‘salpullidos, llagas, postemas, abscesos y hasta lamparones, males que según los físicos del Consejo, empobrecen los suaves miembros y gentiles cuerpos de las vecinas de esta corte’. Oh, sí, miembros suaves, cuerpos gentiles”.

“Convengo con D, Enrique en eso de que, en la calorana, Madrid múdase costa. Uno cruza la ciudad, especialmente de noche, como si atravesara un puerto bullicioso; las glorietas y los paseos son playas; la Puerta de Alcalá, tan mentada por Ana Belén, es una saliente marítima (no lejos, por cierto, pasa anchurosa, ajamonada, con su carro tirado por leones, la Diosa Cibeles).

“Pero. ¡Angst! ¡Aggggggggggg! Disruptiva, aguafiestas, temida, imponiéndose a los sabores del yantar y del leer y del ocio apercollóme de nueva cuenta una sensación de la que intentaba escapar en vano. Llámola angustia, angustia cultural. Adquirida de cierto en la frontera de los 70/80 [del siglo pasado], habíase recrudecido en los últimos meses. Sudor frío a mares, hinchazón de tobillos y vientre, alucinaciones, aullar de tripas. Oh. Y una horrible opresión en el pecho.

Sudé, trubóse el paisaje de la Plaza Mayor, tan majestuosa. Respiré hondo y dejéme arrastrar, de la mano de un efecto que los retóricos del lenguaje cinematográfico llaman “Superposición”, por visiones en este caso absolutamente reales”.

“Corte. México. México, Distrito Federal, República Mexicana, Ciudad Universitaria. No es sólo la herida abierta por el terremoto del 85 (saber, por si lo habíamos olvidado, que no pisamos tierra firme a la mitad del Valle; que no hay tal flor de la civilización, la Ciudad, sino un amontonamiento urbano de Palacios y casuchas misérrimas; que el Sitio de la Plaza, previo al degüello, empezó hace rato en los cruceros de Insurgentes y Mixcoac, San Juan de Letrán y Avenida Juárez, Universidad y Taxqueña…). No, no sólo eso. Un entredicho pesaba sobre el principal centro educativo del país, la Universidad Nacional Autónoma de México. Ligado por lustros a su aparato cultural, investigador suyo, curioso de su Historia (que tenía por excepcional, hazaña de la libertad y del pensamiento), veía mi psiquismo traumatizado por sus desventuras y achaques de macrocefalia, su asedio y, por supuesto, sus deberes sociales y sus afanes de cambio irrenunciables. Tal era la raíz de mi angustia, ¡angst! ¡aghhh!”.

6
 El rector Jorge Carpizo recorre la Ciudad de la Investigación en Humanidades con sus principales colaboradores, entre ellos Fernando Curiel, Jorge Madrazo y José Narro Robles. Documento CU-013125 del Archivo Histórico de la UNAM-IISUE

“Afanes de cambio…Un rector de linaje académico, Jorge Carpizo, que al tomar posesión de su cargo anunció un cuatrienio de movilización institucional, y dio a la estampa una radiografía —tomografía si usted prefiere— por demás inusitada del Alma Mater y obtuvo la aprobación del Consejo Universitario (órgano competente) para impulsar (o estimular) medidas que, en el fondo, obsequiaban más bien la aplicación de un Deber Ser establecido que la irrupción radical de un orden académico nuevo, concitó el rechazo de un sector del estudiantado que, en un santiamén, adquirió una presencia y una fuerza sobre las que todavía especulan chisporroteantes lumbreras de Izquierda y de Derecha”.

“El Consejo Estudiantil Universitario, CEU. Un asunto interno mudóse primero metropolitano y luego nacional (coincidiendo de otra parte, al igual que en el 68, con movimientos estudiantiles europeos). En fin. > Reconociósele beligerancia, “protagonicidad”, interlocución única, al CEU > Dialogóse pública, radiofónica, estridentemente > Llegóse al paro de labores > Reunióse extramuros el Consejo Universitario”.

“El Consejo Universitario aprueba un planteamiento rectoral merced al cual suspéndense las medidas reformistas antes aprobadas, reábrense las Facultades y Escuelas, anúnciase la celebración de un Congreso Universitario forjado al calor de los acontecimientos (para el cual intégrase una Comisión Organizadora cuya composición definitiva sería resultado de un proceso electoral)”.

7
 El rector Jorge Carpizo en el Instituto de Investigaciones Filosóficas. Lo acompañan Humberto Muñoz, León Olivé y Fernando Curiel, entre otros. Documento CU-17994 del Archivo Histórico de la UNAM-IISUE.

“Tal era la situación aquel mediodía extranjero. La Universidad creada por Justo Sierra al frente de toda una convulsión cultural; la Universidad que en 1921 sirvió de crisol a la Secretaría de Instrucción Pública y, en 1929, conquistó una autonomía casi total; la Universidad que, en 1944, volvió en sí Alfonso Caso; la Universidad, en suma, con la mayor población del país, instalaciones en la ciudad de México y en la República y aún en los Estados Unidos [y ahora en Canadá y Europa], una Ciudad Científica y otra en Humanidades y otra Cultural, un patrimonio histórico de vastas proporciones, meca redencionista, etcétera, etcétera, ingresaba en una región desconocida. ¿Llana? ¿Minada? ¿Laberíntica? ¿Al final luminosa? Entretanto, la Ciudad, la Nación, hacíanse lenguas. La Universidad Nacional Autónoma de México en entredicho”.

9
 Foto tomada del artículo “CEU, movimiento que frenó una reforma y formo a líderes políticos”, en http://www.fundacionunam.org.mx/rostros/ceu-movimiento-que-freno-una-reforma-y-formo-a-lideres-politicos/.

NO SE PIERDA LA SEGUNDA PARTE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s