Los viajes a San Miguel de Allende

 

cronica 3

 

Los viajes a San Miguel de Allende

Descubrí a los Talking Heads por él, de hecho descubrí una buena parte de mi vida por y con él; desde los 18 recién cumplidos, faltando seis meses para terminar la preparatoria, hasta los 22 cuando me mudé a Canadá y lo dejé como novia de pueblo. Viajes, conciertos, restaurantes, gente. Me llevaba diez años y algo de experiencia, no toda, sinceramente mi niñez había sido complicada por lo que vivencias, dolores y desencantos permeaban ya mi ser que aparentemente en el momento de nuestro encuentro dejaba la adolescencia. Al principio nuestra convivencia era dulce, sólo miel, me ayudaba a hacer las tareas, pasábamos horas en mi cuarto escuchando música o intentando entender el funcionamiento de la nueva Mac laptop que mi madre me había regalado de Navidad. Sin embargo, no mucho tiempo había pasado estando juntos cuando me sugirió que quizá deberíamos ir a terapia. Recuerdo que lo vi con cara de absoluta confusión, no entendía por qué me decía esto, en mi percepción, no había problema alguno y si soy sincera en verdad no había problema alguno, salvo quizá mi carácter que en ese momento me era total y completamente desconocido. Estuvimos juntos cinco años, tanto él como yo, así como nuestras familias pensamos que esta sería “La Relación”, que la boda era inminente, así como los hijos y una vida compartida.

Me dio un anillo el día de mi cumpleaños número 21, en San Francisco. Recuerdo que me fue más alegre el mostrarle mi tarjeta de identificación al empleado de la cervecería, que el momento cuando recibí su invitación al compromiso. Le dije que sí con la voz quebrada, llena de dudas (siempre me he tardado demasiado en escuchar de inmediato mis claras señales). Fue en un parque donde había un lago con patos, al mediodía y para la noche, los dos medio borrachos y con la obligación de sentirnos felices, lo contrario ocurrió: yo presa de la urgencia por encontrar un baño, pero incapaz de ir a cualquier establecimiento, me quejaba constante y amargamente, él harto de mi negativa para solucionar el problema, me habló como nunca lo había hecho, con hartazgo y grosería. Me sorprendió descubrir que su paciencia hacia mí había por fin llegado al límite. Aún con las claras señales de que sería mejor una separación, si no definitiva, por lo menos temporal, una revaloración de nuestra convivencia, decidimos irnos a vivir juntos. En un año nos cambiamos de casa tres veces. En nuestra segunda mudanza, de un departamento en Horacio a uno en Emilio Castelar (cuando  en Polanco todavía se encontraban lugares baratos) me rompí el dedo medio de la mano derecha justo antes de Navidad. Para abril había renunciado a mi carrera de Relaciones Internacionales por unirme al Ballet Teatro del Espacio y para septiembre, con el tobillo casi roto y la tercera mudanza en pie a la calle de Galileo, me quedé sin actividad alguna, deprimida y sintiéndome profundamente sola.

Viajábamos a San Miguel de Allende con frecuencia, su trabajo lo llevaba ahí. A veces él iba y venía en un día. Yo lo esperaba con ansiedad y angustia; en realidad lo esperaba así casi todos los días. Creo que imaginaba devotamente que él le encontraría los pies a mi vida truncada por demasiadas malas decisiones. Canadá se presentó y me fui, esperando aún que alguien o algo le daría forma a mi existir. Aprendí con los años que ese privilegio le corresponde mayormente a uno. Nunca tuve la oportunidad de disculparme con él, simplemente abandoné nuestro proyecto, que quizá los dos ya habíamos abandonado, pero sin dar la oportunidad de hacerlo juntos. Muchos años han pasado, pero con frecuencia aparece en mis sueños y en mis pensamientos. Lo recuerdo, si no con nostalgia, sí con una sensación de hogar. Por años él fue mi casa, mi mundo, tomó el lugar de mi familia y algún día me gustaría podérselo decir cara a cara.

P. Rivera

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s