“OLÍMPICOS RECUERDOS” de Luz América Viveros

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ÁLBUM FAMILIAR

“OLÍMPICOS RECUERDOS”

Luz América Viveros

 

El día de la inauguración, el Estadio Olímpico Universitario era un griterío; al caer la tarde, se encendió la antorcha olímpica y entonaron el Himno Nacional. La pantalla anunció: México 68.

 

Ya con 29 años, mi mamá anhelaba, como muchas jóvenes de su época, estar cerca de los Juegos Olímpicos que con bombo y platillo se anunciaban en la prensa como un acontecimiento único para México. Fue a unas oficinas en Paseo de la Reforma cuando se enteró que estaban contratando traductores, edecanes y gente para diferentes funciones, pero le informaron que ya estaba todo cubierto. Por eso consideró providencial que el maestro de Educación Física de la secundaria donde trabajaba como profesora de literatura, Óscar de Vas, llegara en septiembre con la novedad de que le había sido asignada la organización en el Estadio de Prácticas de Ciudad Universitaria, y necesitaba gente.

 

Papás en Villa Olímpica

Todos los profesores convocados, entre ellos, mis padres, tuvieron justificado más de un mes de inasistencias a sus secundarias. Tomaron esta rutina: el grupo, como de 40 personas, se reunía en El Altillo (Avenida Universidad y Miguel Ángel de Quevedo) a las 7 de la mañana. Juntos llegaban en caravana de coches a CU; trabajaban toda la mañana y, a la hora de la comida, hacían dos turnos para ir al Yom-Yom de Insurgentes donde tenían pagado el menú (según decían, a veces les servían un pedazo de pista de tartán en lugar de bistek, ese material era una de las novedades ese año); regresaban a sus labores y antes del anochecer terminaban.

 

El Pabellón Yom Yom
El Pabellón Yom Yom

Fueron casi dos meses extenuantes; ahí festejó su cumpleaños en septiembre, como se hacían los picnics en la época: bocadillos y Coca-Cola. Todos tenían uniforme y credencial, y debían pasar estrictos controles de acceso en Ciudad Universitaria; como en su mayoría ya se conocían, pudieron organizarse bien.

Picnic
Picnic

Hicieron varios grupos: los edecanes (que eran traductores del alemán, inglés, francés, italiano, hebreo, árabe, ruso y sueco), los responsables de pista, de saltos, de lanzamiento, de calentamiento, del almacén, de orden y vigilancia, de ruta y de control de periodistas; en esta última área estuvo mi mamá, junto con Gabriel Luna.

Delegación mexicana

Había un compañero, Gustavo Gómez, que con gran habilidad reconocía a todos los medallistas y la alertaba para que se tomara fotos con celebridades como Mohamed Gamudi (oro y bronce, maratonista de Túnez), Nelson Prudencio (plata en salto triple, Brasil), Zivotsky (oro en lanzamiento de disco, Checoslovaquia), Enrique Figuerola (carreras de relevos, Cuba), Ralph Boston (salto de longitud, USA). El estadio contaba con pista olímpica, entrenamiento de garrocha, salto de longitud, fosa múltiple, lanzamiento de jabalina, de disco, de martillo, de bala y pesas. Cuando llegaron “los roperos”, como llamaban los escuálidos edecanes mexicanos a las atletas rusas que en su uniforme anunciaban las siglas CCCP, vieron con sorpresa que ni siquiera hicieron caso a las pesas que entre varios de ellos habían logrado levantar algunos segundos, sino que se fueron directamente a las de mayor peso.

Mohamed Gamudi
Mohamed Gamudi

 

Ralph Boston
Ralph Boston

 

Zivotsky.jpg
Zivotsky

 

Klim. Rusia
Klim (Rusia)
Lanzamiento Bala.jpg
Lanzamiento de bala

Los atletas, que vivían en la Villa Olímpica, llegaban desde temprano a entrenar al Estadio de Prácticas; y los periodistas de la prensa registrada, que eran a los que atendía mi mamá en una mesa redonda de jardín con sombrilla, llegaban a registrarse y ella los asignaba a los edecanes-traductores, quienes los llevaban con los atletas para entrevistas, fotografías, etcétera. Había mucho trabajo, pero también tiempo para tomarse fotos, conversar en su incipiente francés, y por las tardes, los compañeros llevaban guitarra y se juntaban para cantar; al grupo solían integrarse atletas y entrenadores, y no era raro que terminaran cantando con los cubanos el famoso “Guantanamera”, que en la época siempre derivaba en “Aguanta-la-güera”.

Periodistas franceses

Los primeros días había que indicarles dónde estaba todo. Un atleta fornidísimo llegó pidiendo agua; mientras mamá tomaba el cono de papel para servirle, él ya había levantado por los aires el garrafón de vidrio, con todo y columpio, y se lo había empinado para beber. Otro atleta oriental, muy delgado y expresivo, llegó preguntando algo con urgencia; antes de que pudieran llamar al traductor, él, desesperado, hizo la seña internacional de bajarse los pantalones y encuclillarse, por lo que todos de inmediato señalaron asustados hacia los baños.

Profesor Javier Devars
Profesor Javier Devars

Una mañana llegaron en caravana, como siempre, por Avenida Universidad, y encontraron sitiada por el ejército la Ciudad Universitaria. Por supuesto que estaban al tanto de las movilizaciones estudiantiles; mamá alcanzó a tomar una foto donde se aprecian los cascos de los militares. Sin embargo, las actividades olímpicas no se interrumpieron, los juegos estaban a días de comenzar.

Ejército

 

Tanques en CU
Tanques en Ciudad Universitaria

 

El día de la inauguración, el Estadio Olímpico Universitario era un griterío; al caer la tarde, se encendió la antorcha olímpica y entonaron el Himno Nacional. La pantalla anunció: México 68.

 

Inauguración México68

 

Plano de Estadio entrenamiento
Plano de Estadio

 

 

Fotos del álbum de Luz América Viveros

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