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Claudio Acevedo

Querido follower:

Por supuesto que cuento con cuantas plataformas de televisión hay en el mercado. Pero tantos años fuera de México ya se lo he dicho, en Londres, mano de obra barata del Sex Film, industria sin chimeneas, pero con temperatura de acerera—, me impelen a los canales de Televisa y Televisión Azteca y ya encaminado (¿camino de perdición?) a La Jornada y al Reforma (sobre todo),y a los dimes y diretes, en tiempo real y tiempo memorial, de la escena mexicana en la que mi colega de AGENDA URBANA jura y perjura, cultura y política andan juntas y revueltas.

Le confío con la amistad que ya nos profesamos, 3 ejemplos.

Primero. No me he perdido un solo detalle del “trumpazo” dado por Peña Nieto a Donald, hecho un furioso racista anti-mexicano, hasta ese instante super consentido por el Gobierno Federal; “trumpazo” aplaudido por los cuatro suspirantes de los que no haces uno en términos de Estadistas (y qué chistoso que de los cuatro, sólo el de MORENA tenga pedigrí priista mientras el de postulado por el PRI es un sin-partido).

Segundo. La inspiración que me entró de un foto-shop (foto-shop en movimiento, animado), al ver la fotografía de Enrique Krauze que adorna la entrevista que le hizo el periódico Reforma del viernes 6 de abril, de este 2018 tan enrevesado. Mientras con un brazo, Krauze embraza su último libro, el dedo índice de la mano del brazo libre, más que señalar, parece tocar una fotografía de Octavio Paz. El gran escritor y político coronado con el Nobel de Literatura y, casi en extremaunción, digámoslo, con otro premio, una Fundación —de poca duración es cierto— pastoreada por el entonces Presidente, el México-norteamericano (más lo segundo que lo primero) Ernesto Zedillo.

Pressreader.com
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¿En qué consiste el foto-shop en movimiento? Me explico. Emulando la universalmente conocida pintura mural de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, Paz levanta a su vez un brazo, que emerge del marco, y con su propio dedo índice, toca, efecto de luminosidad sobrenatural, el dedo del director de Letras Libres. ¿Más clara imagen de Creador-Creatura, Linaje, Herencia? No lo creo.

Tercer ejemplo. Mi papel de veedor, el domingo, del certamen Mexicana Universal (Azteca Uno). Del backstage al final de la aburrida por rutinaria y previsible emisión. Reporte que tenía pensado dividir en varias partes pero que, visto lo visto, oído lo oído, reduzco a unas líneas. ¡Vaya “chafez”, producción, pese al aparato que la rodeó, de poca monta! Jueces (una juez en particular) sobreactuados, “rolleros” a más no poder. Y que al conductor le rasuren el ralo, desaseado bigote. O se lo pinten con carbón como, antaño, a los niños, los Jueves de Corpus.

Pero voy a lo lamentable. 32 jovencitas connacionales, entre 20 y 25 años, no pocas guapísimas, que uno puede imaginar es su hábitat provinciano. Hijas de familias pudiente o de la cultura del esfuerzo. Estudiantes o por graduarse o ya empleadas. Pero genuinas, naturales. Y ¡zaz!, esas vidas, talantes, trayectorias posibles, no niego que aquejadas de “bovarismo” (el “bovarismo” de estos tiempos: La Pasarela), pasadas de la noche a la mañana por el cernidor de los “especialistas” (es un decir) en “imagen” para homogeneizarlas en un tipo femenino no por rebasado, menos “cosificante”. Belleza valor de cambio, carne de espectáculo, sin diferencias categóricas, de estandarizado consumo.

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Y un error de enfoque. No el foro sino lo que está detrás. No lo que vemos, un Antes y un Después, el Antes de naturalidad y frescura y el Después de artificialidad y acartonamiento, sino la banda de producción tras bambalinas: maquillistas, coreógrafos, entrenadores y demás. Y como especie de zarina de las “niñas” sometidas a régimen de internado militar, Lupita Jones.

Leí no sé dónde que hay un estrés institucional, no sólo personal. El producido por las instituciones que consumen sus propios detritus.

Ahora, follower, que, ya entrado en gastos, yo voté por la representante de Yucatán. Además de bella, la vi distinta del dramatis personae ya casi casi homogéneo. Ella misma, Antes y Después. Lo juro por ésta.

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