Aniquilación del cine.

Debo aclarar antes que nada mi total admiración por Natalie Portman y lo que era una carrera digna como actriz, se podía confiar en que solo participaba en cine de calidad hasta «Aniquilación», una absoluta aniquilación del séptimo arte.

Puedo imaginar a los «creativos» detrás del film mientras ponderaban hacer algo igual pero distinto a Stranger Things con el maquiavélico twist de disfrazar el parecido a la serie transformando el arte en pasteles de Sanborns. Betún, flores de plástico y criaturas digitales mal hechas ofenden al espectador en el intento de aparentar una temible mutación bio orgánica en una dimensión de burbuja de jabón que pretende «comerse» al mundo. Natalie como siempre intensamente enfocada en su personaje aunque el guión del mismo sea de quinta calidad entregando diálogos tan básicos que parecen haber sido escritos por estudiantes de primaria.

Muchas escenas chuscas e instalaciones de jardinería barata logran hipnotizar al inocente espectador hasta llegar al torturado final donde Natalie lucha contra un clon digital estilo noventero chafa.

Ya muy al final logran innovar con un efecto psicodélico que hubiese salvado la estética y seriedad de la película si tan solo hubieran tomado ese camino aunque el set haya sido una copia barata de Alien.

Duele sobre todo por las participaciones de Natalie Portman y Jennifer Jason Leigh así como de Tessa Thomson quien a mi parecer es una gran promesa en futuras películas de mejor calidad, espero. La trama es TOTALMENTE predecible y mal fundamentada, vaya, un largo y vacuo suplicio a cargo de Netflix. Ahórrese el tiempo que perdería en esta basura con una caminata en el parque o una sabrosa cena en su puesto callejero de preferencia.

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