HORRIBLE PUBLICIDAD HORRIPILANTE

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Claudio Acevedo

Querido follower:

No suelo caer en el garlito de la publicidad comercial ni en el de la propaganda política. Salvo, en el primer caso, para pitorrearme de lo lindo y, en el segundo, para sufrir pena ajena.

Déjeme decirle que aún no comienza la Campaña (¡sí, cómo no!), y ya la cosa está que arde.  Tirado a la basura está, pisoteado, el viejo pacto repartidor PRI/PAN. ¿Y qué va a pasar con la enorme masa de votos, falsos o falsificados de Margarita Zavala, cuyo segundo apellido, Martín del Campo, no consigue ocultar al ominoso Calderón, cónyuge “incómodo”?

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Sí, sí, ya sé que quedó como única suspirante “independiente” ¿Pero no hay delito que perseguir? ¿Y si en acto de prestidigitación, la dualidad funesta INE/TRIFE mejor deja pasar a la contienda de julio a la representante indígena, que no alcanzó el máximo fijado de adhesiones, pero informa el menor número de votos simulados?

¡Vaya ellos —no usted ni yo— a saber!

Al grano. Inmune y todo a la publicidad mercantil no pude sustraerme, lo confieso, a Blanca Padilla, nueva sensación de las pasarelas. Me chuté, pues, en la teve, la “Fashion week”. Singular puesta en escena. De un lado, “las” y “los” modelos, en un mundo Ultra-Super-Wow-Fashión. Y de otro, un cantante Balvin y pandilla, en coreografías de patio de prbp3isión.

Blanca Padilla, Blapa de cariño, cómo dudarlo, es especial, alada, elegante por natura y franco sueño masculino —y femenino, por qué no— que adopta la forma que la contiene. Belleza tenue, discreta me atrevería a decir, más muchacha todavía que mujer.

No. No una Claudia Shifer ibérica (no quiero ser indiscreto, pero un amigo de un amigo, cuyo nombre me reservo pero ligado a este PUÑO ELECTRÓNICO, se topó de golpe con Claudia en Coyoacán cuando vino a México, y aunque el cuate iba con su entonces esposa, se hincó frente a la modelo aduciendo ¡un milagro!).

En fin, al día siguiente del “Fashion week” —necesitaba frascos de alcaparras y de ajos suaves—, me dirigí al City Market de San Jerónimo. Ahí estaba Blanca, en la portada de la revista Squire. Modelaba trajes de baño (uno topless). ¿Qué si leí su entrevista? Sí.

El caso, es que afirmo que el traje de baño no es lo suyo. Y no porque crea que el traje de baño es prueba extrema femenina, casi casi como la desnudez en sitio público. Pero la prefiero cubierta de trapos, alada, misteriosa, con una elegancia que raya en la perfecta perfección.

Pero decida usted, follower entrañable.

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