AGENDA URBANA/ PÁGINAS DE DIARIO

 

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AGENDA URBANA/ PÁGINAS DE DIARIO

Fernando Curiel

Hoy, 3 de marzo de 2018, sábado, Paula y Jerry bautizarán en la Iglesia de San Jacinto, a su hija Paloma, mi nieta (y van tres con los dos de Adrián, Mateo y Martina). Lugar de nacimiento de Paloma: Toronto, Canadá —el Canadá británico, aunque los dos hemisferios culturales, el inglés y el francés, pertenecen al Commonwealth, la gran salida post-colonial del British Empire.

Son las cuatro, a. m. ¿Pleamar o marea baja de la noche? Si no fuera fin de semana, hesitaría (¡pero qué palabra “hesitar”!) entre Distinto Amanecer (Ariel Román), en Radio Red, y Horizonte, jazz trasnochado (trasnochada la hora, no la programación en la que se nota la mano del viejo amigo Germán Palomares Oviedo). Opto por lo primero que encuentro entre los CD’s  de Diana Krall.

Krall

Me desperté rehén del tiempo, ese abuelo de la Historia y padre de la Vida. Empiezo y abandono, por ahora, la lectura de Totalitarian and authoritarian regimes, el clásico estudio del español-germano-gringo Juan N. Linz, buscado por años, que al fin me consiguió el International Bookstore de Miguel Ángel de Quevedo. Segunda edición, del 2000, que en la presentación repasa lo ocurrido en el enrevesado planeta político, veinticinco años después de la primera. Linz, a quien no puedo menos que comparar, en cuanto a originalidad y resonancia, con José Ortega y Gasset, falleció en 2013.

Pienso a salto de mata. Por ejemplo, que a diferencia de afectos míos del alma que fueron niños (y niñas, ojo con la corrección política), en esta ciudad, la Muy Noble y Leal pese a lo que hemos hecho con ella de 1988 en adelante (güeva de autoridades, cloaca electoral, desgobierno, botín de “desarrolladores” inmobiliarios, y Mancera que ya se nos va sin haberla ni conocido ni encausado); decía que, a diferencia de mis “cuadernos” que devengaron una infancia capitalina, yo cuento mis pasos a partir de la adolescencia.

Aunque nacido romano, vaya, en la Colonia Roma (Calle de Manzanillo), la suerte me trasladó tresañero al Real de Minas Taxco de Alarcón. Infancia libérrima, la calle toda una ciudad —y barroca y romántica—, los muñecos seres vivos, los juguetes animados. Y no volveré de fijo a la capirucha sino hasta 1960. Aquí empieza mi conteo, cuenta adelante y cuenta atrás.

Pensar (sentir) a saltos. Recordar a saltos.

Diálogo recién con una amiga nueva, niña bien, y politóloga convertida al “pejeísmo”. (Nota. Esto fue escrito antes del video de la jovencita “regatonera” y trend-topic).

—¿Insistes en escribir novelas? ¿Cuántas llevas?

—Te respondo en el mismo orden. No lo sé a ciencia cierta. Dos.

—¿Por qué tendría yo que leerlas? (Categórica, brindándome un grave pero precioso ceño dada su juventud; la mirada entre negra y miel escudriñándome)

—¡La primera no, no por todos los santos! Por poco me quedo en debut y despedida. De “marihuanada” la tildó el crítico Francisco Zendejas, luego amigo formidable… La segunda… la segunda quizá sí.

—¿Y esa por qué razón?

(Distendido el entrecejo, libres las marcadas cejas medio Carla Devigne).

—Juega con el escenario de la total crisis política del país, partidos y partidos buenos para nada (pero todavía con candidato de sus canteras), la amenaza de escisión de un poderoso Estado del Norte alentada por Estados Unidos, caos y esplendor de la corrupción y la violencia. Brota una guerrilla en el seno del Ejército. Salida: Golpe Constitucional de Estado, artículo 29. Maquinación de un viejo zorro para el que supongo me inspiró Jesús Reyes Heroles.

—¿Cuándo la publicaste?

—En 1980. Hubo una segunda edición en 1999.

—¿Cómo se titula?

—Manuscrito hallado en un portafolios.

            —¡Qué horrible! (Sonrió, labios turgentes, como disculpándose).

—A diferencia de otros géneros, con los títulos de las novelas no me he visto ni ingenioso ni audaz.

manuscrito

—¿Sabes qué le pasa a la novela en México? Se extraña un Guzmán, un Spota, un Fuentes, al mismo desacreditado Federico Gamboa. Exceso de buenas, educadas costumbres literarias. Temas sobados engañabobos. Que los Narcos, que Trump, que tal o cual secuestrador o secuestradora de moda. ¿Por qué no vuelves personajes de novela a los candidatos? (Me mira a matar y esquivo, a medias, su mirada).

—¿Cuál de ellos, por Dios? Meade no da, tecnócrata previsible, para un personaje. ¿Y qué novedad puede ofrecer “El Peje”, después de lustros de sobre exposición? Bueno, Anaya quizá, ese fondo oscuro, críptico, que a duras penas oculta. Y viene de las márgenes, Querétaro. Como Martha Sahagún de Guanajuato. Y en la provincia sí que cunde la fiebre del “bovarismo”. Anaya puede que dé para un personaje novelesco. Entre “skinhead” y vieja escuela política mexicana.

(Me entusiasmé, acerqué mi cabeza a la suya lo que permitió la mesa que nos separaba y deliciosa confusión, la vi como no me atrevía hasta ese momento a verla, amor y deseo represos. Me sonrojé, se sonrojó. Pasamos a otro tema).

—¿Ya viste La forma del agua?

Me preguntó. Y etcétera y etcétera.

Pensar, y sentir, y recordar a saltos…

Volví a Linz: “Our analysis here will focus on totalitarian and authoritarian regimens that share at least with a brief statement of empirical definition on democracy…”

Desde no sé cuándo callaba la Krall.

Tenía tiempo sobrado para alistarme y salir rumbo a San Ángel.

 

Totalitarian

 

 

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