La transfiguración, de la hematofagia.

The-Transfiguration

¿Qué es el vampirismo sin el factor adolescente? Atrás quedo Vlad Tepes y Nosferatu para abrir paso a Milo (Eric Ruffin), un joven exiliado de la sociedad, solitario, obsesivo y fantasioso. Sus ojos irradian un profundo terror aunado a un lenguaje corporal frío, inmortal. La historia se desarrolla en el apogeo de la indiferencia ante un entorno caótico y violento, escenario perfecto para sucesos indecibles, urbanos y de naturaleza feroz. El criminal infantil e inocente es siempre el más peligroso, pues no conoce límites. Milo, la criatura maligna y a la vez víctima social resulta espléndido e innovador, la cinematografía «hipster» es cruda, pero rica en poética decadencia.

La transfiguración es la ópera prima del nuevo director Michael O’Shea, quién demuestra que nunca es tarde para crear y atreverse a desarrollar un sueño fílmico sensible y profundo, probablemente los hacedores de la «Voraz» (2016) intentaron hacer algo similar sin lograr mas que somnolencia y olvido. Altamente recomendable para quién disfruta de películas innovadoras.

L.F

 

 

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