-AGENDA URBANA/ FEROZ DESTRUCCIÓN

-AGENDA URBANA/ FEROZ DESTRUCCIÓN

Fernando Curiel

 

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Fotos: Octavio Olvera Hernández

 

 

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En algún momento del pasado siglo, Stacia de la Garza y el que suscribe, fuimos invitados a la producción de un programa radiofónico, en la “W” si mal no recuerdo. Le llamamos AGENDA URBANA, y si mal no recuerdo también, la cosa quedó en una sola muestra. A partir de entonces, me he apropiado del título, como es el caso de este blog PUÑO ELECTRÓNICO.

Nos preocupaba, me sigue preocupando, la condición urbana, hoy por hoy tan dada al catre. Si de algo puede jactarse la especie humana, es de su ascenso a la Ciudad, la Urbe. Laboriosa construcción frente a la Naturaleza.

Desde luego habría la cita deslumbrante de Tenochtilán, hogar de los Dioses, pero no sólo de los Dioses como en Teotihuacan, sino asimismo, hogar del Hombre. O de cómo los tenochcas, a partir del sueño de un carrizal pobre y cenagoso, con el símbolo de un Nopal y sobre el Nopal un Águila devorando una Serpiente, resultaron competentes urbanistas. Preciso trazo de la ciudad lacustre, vialidad y movilidad por acequias y calzadas, puentes, mercados, templos, el Templo Mayor, introducción del agua y las provisiones, extracción de la basura, control de los dos lagos, el de agua salada y el de agua dulce.

No sorprende que Hernán Cortés, después de destruirla (aún debemos la épica crónica de una batalla desarrollada terrena y navalmente), resolviera, contra el parecer de algunos de sus capitanes, levantar sobre las ruinas la Nueva Ciudad, católica, dada al apartheid.

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Fragmento del mural “La gran Tenochtitlan” de Diego Rivera

Aquella Agenda Urbana serviría de homenaje a Guillermo Tovar y Teresa y sus pesquisas y recuentos de la Ciudad de México destruida, patrimonio esencial. Stacia y yo pesquisaríamos las destrucciones modernas y contemporáneas. Concepto de destrucción que habría que ampliar al de las obras arbitrarias, caprichosas, oscuras, fallidas.

La verdad que nos imaginábamos lo que vendría a partir de que la “izquierda” (de Ocasión, de Contentillo o Fen Shu, como usted quiera llamarle), incluida la etapa de Manuel Camacho, priista desconsolado. Transformación dictada, la más de las veces, por el oportunismo político, las divisiones al interior de esa misma “izquierda”, una modernidad más hija de la ligereza que de la factibilidad técnica. Y desde luego iría ocupando atención mayor la salvaje, la bárbara, la autorizada especulación urbana. Origen de una densificación descontrolada, el uso y abuso de rentas y precios alegres, torre de nombres ridículos que se reproducen como hongos —las torres y sus nombres—, desorden que afecta la capacidad de servicios, la vialidad —las calles no crecen—, el tejido urbano.

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Foto: Octavio Olvera Hernández

 

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Foto: Octavio Olvera Hernández

La cosa se pondría color de hormiga con la Línea 12 del Metro y el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Y, claro, las megalómanas obras lanzadas, y echadas para atrás, por el actual Jefe de Gobierno. A guisa de ejemplo, el Corredor Chapultepec, ¿despropósito, fantasía de quién y para qué?

Grueso expediente va formando la devastación del terremoto del 19 de septiembre de 2017, catástrofe natural que es social (corrupción, falta de planeación, tierra de nadie).

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Pese a todo, Feliz Año Nuevo y Felices Elecciones.

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