300AGENDA URBANA/ ESTADO DE GUERRERO: LA RESISTENCIA

 

300AGENDA URBANA/ ESTADO DE GUERRERO: LA RESISTENCIA

Fernando Curiel

El viernes 14, desayuno taxqueño con dos antiguos y dilectos amigos, Miguel Sarellana y Javier Ruiz Ocampo. Con este último, periodista avezado, artífice de una colección de fascículos sobre historia y personajes del Real de Minas que conociera épocas de esplendor (en la minería, en la arquitectura, en el turismo) y gestor cultural, me interesaba charlar del proyecto de un grupo incansable al que él pertenece, de montar una exposición sobre figuras (extranjeras, trasplantadas de otros puntos de la República, oriundas) de aquel Taxco de una Edad de Oro.

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Foto tomada de: http://vmexicoalmaximo.com/ 

Entre tales figuras beneméritas, mi madre. Teresa Defossé Torres, zacatecana. Creadora de la tienda de modas Teresa Original, que compartiera con la rival de Tachi Castillo, Gracias a Dios, y los talleres plateros de Antonio Castillo, los esplendores idos de la Plazuela de Bernal.

Plazuela fuste de la subida alpina al zócalo y su espectáculo barroco: la Parroquia de Santa Prisca. Edificada porque “Dios da a Borda y Borda da a Dios”.

Año de 2017: por donde se le vea, su nave escorada y a la deriva. Desayunamos en la Posada San Javier. A babor, Santa Prisca. A estribor, urgido de la mano del INAH, en Taxco tan remisa, el Ex Convento de San Bernardino. Ayudadita siquiera por haber pernoctado ahí Agustín de Iturbide, camino a los morenos brazos de Vicente Guerrero en Acatempan.

Yo le obsequio a Javier Manuscrito hallado en un portafolios, mi segunda novela, anticipación política que ya no sé si el actual revoltijo de partidos y partiditos y árbitros partidizados (empresa multimillonaria en bancarrota) la ha dejado en sus huesos. Él a mí, dos de sus cuadernos: un cancionero Raful Krayem (en el que no falta Camiocito Flecha Roja, mi personal Let it be) y una biografía entrañable de su hermano Rafael, leyenda del baile folklórico no sólo en Taxco.

Nos gana en principio la visión pesimista.

No lejos de aquí, ruta a la mar Pacífica, en Iguala, el 26 de septiembre de 2014, las policías de ahí mismo y de Cocula entregaron a 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa a un grupo de Narcos que los desparecieron. Masacre nazi que dio pie a uno de los más sofisticados montajes de investigación jamás imaginados, cuyos únicos frutos son la siniestra oscuridad, la proliferación de comisiones y subcomisiones, el tenaz alejamiento de la verdad simple y llana (corrijo: verdad compleja: gobernador saltimbanqui, plena explotación de amapola y marihuana, Estado fallido, alcalde de Iguala con familia política narcotraficante, guerra de cárteles).

No lejos de aquí, ruta a la Ciudad de México, apenas días antes, en el recién inaugurado Paso Exprés de Cuernavaca, se abrió un socavón que devoró a un Jetta cuyos dos ocupantes, padre e hijo, sufrieron una muerte que inevitablemente evoca la tortura de las cámaras de gas de Auschwits.

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Foto: Antonio Sierra García

¿Y qué no decir de las toleradas bravuconerías del presidente norteamericano? ¿De la violencia desatada en todo de Guerrero a la que no escapan esos neo-campos de concentración (y ghettos) que son los reclusorios? ¿Del desinterés oficial (y no sólo del gobierno) por crearle a Taxco el espacio peatonal que favorece a tantas ciudades históricas semejantes, medida que al tiempo que preserva el patrimonio, gana a la comunidad un harmónico espacio social y alienta la industria turística, la diversifica y profesionaliza?

Pero el tema de tantas y tantas figuras hacedoras de aquel Taxco fulgurante, Spratling, sus discípulos, el confinamiento de Siqueiros después de atentar contra la vida de Trosky, las visitas del propio León Rojo y Eisenstein y Tissé, la taxquidad del “Chamaco” Covarrubias, los Leof (Tibi mi Gertrude Stein), el boom de la moda textil, la afición al pueblo de las estrellas del cine nacional (Miguel recuerda a la casi adolescente Angélica María, Javier al Indio Fernández en plenitud, yo al indescriptible Tin Tan amigo de mi padre), termina por trocar el pesimismo en optimismo.

Cuelo en la charla mi cantinela: frente al desbarajuste decadente nacional, se impone la resistencia, resistencia cultural. La más limpia de nuestras tradiciones: indígena, mestiza, criolla, rural, urbana, campirana, citadina, artística, intelectual, humanista. Ahí radica una de las claves de nuestra sobrevivencia como país.

Al día siguiente regreso a México. Sellado el Paso Exprés, escenario del crimen (y la investigación oficial ya va cobrando los visos del Laberinto Ayotzinapa). Escala momentánea en Plaza Loreto para comprar la prensa del día y desayunar. ¿Momentánea?

Una profusión de fotografías de máscaras danzantes de mero Guerrero, y el anuncio de un concierto de la Orquesta Tradicional Calentana, de mero Coyuca de Catalán, Tierra Caliente, cuyos músicos niños y jóvenes se van instalando en el foro de Loreto, manta blanca, paliacate rojo, sombreros elegantísimos de Tlapehuala (¡de haberlo sabido antes, me hubiera traído el mío!), mandan al diablo mi programa del día.

Lleno. Extraordinario concierto, del que gozo (yo, percusiofílico) las “tamborinas” en manos de niños y una niña, además virtuosa zapateadora. Añádase un coro que va de abuelas a nietos y una pareja “solista” de voces de primera; y un fagot que su ejecutante, una jovencita, requiere estar sentada para sostener el alto tubo.

El conjunto cuenta con un portavoz.

Su orquestado, intermitente discurso al público lo suscribiríamos Miguel, Javier y yo. Resistencia desde lo local, lo propio por comunal, lo que da vida. Sus armas: violines, guitarras, “tamborinas”, el fagot, el coro y una riqueza musical de grandes ejecutantes, compositores y versificadores (Christian Berger me recordará que de esos rumbos era el violinista Ángel Tavira).

Al final del concierto, se plantan al frente del escenario cual guerrilla ensombrerada. Aplausos que aplauden y se aplauden…

Y resulta que mañana se presentará el grupo folklórico que dirige el hermano de Javier. Al diablo se va también el programa matutino dominical que, lo confieso, había destinado al regreso del Hombre Araña. Pero uno dispone y…

Domingo 16. Los alumnos de Javier, corros de niños y niñas que bailan y zapatean con pericia y brío, despliegan su arte ante un foro lleno. Los jumiles revolotean en Plaza Loreto. Taxqueña honoraria, me acompaña Ingrid Brena. Resistencia, resistencia cultural. Ayer sábado, Cocula de Catalán. Hoy domingo, Taxco.

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