DE ÚLTIMA HORA/ PEÑA NIETO, TRUMP, EL MURO

DE ÚLTIMA HORA/ PEÑA NIETO, TRUMP, EL MURO

Fernando Curiel

 

camino al crater

 

¿Valió la pena, tuvo Razón de Estado de ser la presencia de la misión mexicana al G20 de Hamburgo, Alemania Unificada? Seguí intermitentemente los episodios de la cumbre, a través de la televisión y de la prensa de Canadá (donde me encontraba); nación multi-racial en trance de fiesta nacional.

De México, casi nada.

Hasta la saciedad, en cambio, los encuentros Putin-Merkel, y Trump-Putin; señaladamente por la emoción manifiesta del presidente norteamericano, el citado en último término. Un caricaturista del Toronto Star, lo mostró camino a su encuentro con el ruso, esmerándose con el desodorante, el peinado un poco de “Señora de Te Canasta” en su edad de oro (los 60’s), aromatizándose la boca y abrazando un retrato de don Vladimiro con la leyenda “First date”. Yo lo vi acariciándole el brazo entre otras carantoñas.

Pero nuestro país se volvió noticia mundial con el asunto del pagador del Muro. ¿México? A pregunta expresa, presentes Peña Nieto y Videgaray, Trump respondió, mascullando pero claro, “Absolutamente”. Ninguna sorpresa. Lo sorprendente es la reacción del Ejecutivo Federal mexicano y de su Canciller. El segundo, distraído en quién sabe qué, a lo mejor la campaña electoral de 2018, aduce que no escuchó la contestación imperial. El primero que su gobierno no puede descansar en murmullos.

Ya de regreso, he seguido la reacción de la opinión pública.

Desfavorable, muy en Ira Social.

Visto el resultado, de desfavorable debe calificarse tanto gasto y aparato proa Hamburgo. Con el añadido, primero, de la sordera de Videgaray, por demás limitante en el negocio diplomático, tan sembrado de bombas de profundidad y abrojos pero urgido de oído fino (el de Tello, el de Castañeda padre); y segundo, lo más grave, del afán presidencial de restar importancia, si no es que banalizar, una bravuconería que hace rato nos llenó ya la “buchaca” de piedritas.

¿A qué extremo tendrá que llegar la majadería antimexicana de Trump, acicateada con la no comprensión mental del significado (incluso fronteras norteamericanas adentro) del Tratado de Libre Comercio y la persecución de ilegales (y legales), para devolver, dentro de los principios del orden internacional por supuesto, los golpes cada día más desenfadados pero letales? Pudo comenzarse con una negativa gestual, si no es que una expresión abierta de inconformidad sobre la pendenciera respuesta. La atención mundial estaba puesta, al rojo vivo. Y con pleno respeto de las buenas maneras. Todo menos la impasible, la insensible indiferencia política.

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