60AG*/ ¡RECONTRA-RECÓRCHOLIS!

60AG*/ ¡RECONTRA-RECÓRCHOLIS!

Fernando Curiel

José Antonio Sánchez hizo explotar una bomba en las relaciones, hoy por hoy medio pachorras, entre México y España. Antes de detonar la bomba de marras, pidió disculpas a los presentes por su ignorancia del tema, el exceso de trabajo en RTVE y la escasez de tiempo preparatorio; factores personales y burocráticos que sin duda influirían para que sus palabras dejaran mucho “que desear”.

 

Madrid, marzo de 2017. En Casa de América, en el corazón de la Villa y Corte (amigos de Leticia Santín nos invitaron a recorrer la restaurada casona, en vísperas de su inauguración), frente a la Cibeles, un tal José Antonio Sánchez hizo explotar una bomba en las relaciones, hoy por hoy medio pachorras, entre México y España. En congruencia, quiero suponer, con la mediocridad de la Administración Rajoy, el tal Sánchez dirige Radio y Televisión Española. Se disponía a firmar un convenio de colaboración con Casa de América, justamente fraguada para intensificar las relaciones de la Ex Madre Patria con las Ex Colonias Americanas.

De antemano no las traía todas consigo. Antes de detonar la bomba de marras, pidió disculpas a los presentes por su ignorancia del tema, el exceso de trabajo en RTVE y la escasez de tiempo preparatorio; factores personales y burocráticos que sin duda influirían para que sus palabras dejaran mucho “que desear”.

Pero lo cierto es que no se midió.

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Pese a su analfabetismo histórico, la fatiga de las horas malbaratadas (a todas luces) en sus oficinas, y el poco tiempo para preparar su discurso, en relación al trabajo de la historiadora y antropóloga Inge Clandinnen, espetó el muy terrorista:

—Lamentar la desaparición del Imperio Azteca es como mostrar pesar por la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

¡Recontra-recórcholis! ¡Atiza! ¡Gulp!

Y como si hubiera estado al lado de Hernán Cortes y sus capitanes, abundó en las bondades de la Conquista; recuento de iglesias, escuelas, hospitales…

Ya embalado, comparó severo los imperios español e inglés, a favor del primero. El avanzado estado cultural de los conquistadores (aunque muchos carne de presidio), impidió el exterminio de los indígenas.

¿Qué los conquistadores hicieron cosas malas? ¡Rediez, pero si era eso, una Conquista!

Quiero suponer que por culpa de la mezcla de reconocida ignorancia, las abrumadoras responsabilidades en RTVE, y que el maldito tiempo se le vino encima, no fue consciente del dispositivo explosivo que fue armando camino a Casa de América.

Punto neurálgico. ¿En la rebatiña territorial de los Imperios Europeos nos tocó en suerte uno del Tercer Mundo? ¿Y los indígenas de hoy día que derrumban las estatuas de los conquistadores, boicotean el Día de la Raza, bailan hasta extenuarse sus danzas de afirmación mexicanista? ¿O hay que leer aquel episodio fundador como mixtura de sombras y luces, civilización cristiana y vil rapiña? Pero, eso sí, con profundo y documentado saber histórico, y sin necesidad de comparaciones fuera de lugar (léase estúpidas).

¡Vaya tío!

¡Vaya tío el tal Sánchez!

 

Créditos:

Foto 1. José Clemente Orozco, La noche triste (fragmento). Tomada de la página http://www.cronica.com.mx/impreso/, consultada el 6 de abril de 2017.

Foto 2. José Clemente Orozco, La Conquista Española (fragmento). Tomada de la página http://portalacademico.cch.unam.mx/materiales/prof/matdidac/sitpro/hist/mex/mex2/HMIICultura_Vida/Artes1920-2.htm, consultada el 6 de abril de 2017.

*AGENDA URBANA

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