PERRO RABIOSO SUELTO EN WESTMINSTER*

PERRO RABIOSO SUELTO EN WESTMINSTER*

Fernando Curiel

 Londres, 20/II/2017. Un todoterreno Hyundai vira en dirección de la acera peatonal del Puente de Westminster. El acelerador a fondo, recorre 375 metros atropellando a docenas de paseantes. Nativos y fuereños. Mujeres, hombres, estudiantes. Empujados o en pánico, algunos saltan al agua. 3 muertos, 40 heridos.

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            El Puente de Westminster, paradigmático (decir Londres es decir Támesis, decir Támesis es decir Puente de Westminster), conduce al Parlamento y su Big Ben que marca casi las tres de la tarde. Hora en la que el turismo de la zona es una Babel de nacionalidades. La carrera carnicera, y su conductor solitario, no termina sino hasta chocar con una verja del Parlamento. En su interior se encuentra la primera ministra Theresa May.

A principios de los 70’s, “flaneur” de tiempo completo, recorrí no una sino cientos de veces, la ruta ensangrentada del Hyundani. Inglaterra se disponía a ingresar a la Comunidad Europea (atrás quedaba el veto de Charles de Gaulle), y su capital, Londres (“Londres, mi Londres”), acogía, no diré que sin tensiones, a los hijos de los antiguos dominios ingleses del otrora Imperio de los Cinco Mares. Aún sonaban los acordes de la revolución musical (cultural) encabezada por los Beatles y los Rolling Stones.

Un escritor francés, Julien Gracq, sostiene que para Inglaterra, Dunquerque y el Blitz nazi, fuego del cielo, fueron equivalentes de los mataderos de Marne y Verdún para Francia durante la Primera Guerra (a la que siguió la Segunda, seguida por la Tercera).

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Pero nada semejante a estos atentados, causados, máxima afrenta, herida, contradicción, por terroristas de nacionalidad británica. Por la entrañable Mafer Olvera, ese día en Londres, y a esa hora en el “Tube”, conocí en detalle los hechos atroces del 7 de julio de 2005. Cuatro bombas en el Metro y, fuera, una en un autobús. Todo logísticamente demencial. 50 muertos, 700 heridos (Mafer, a los Dioses Gracias, ilesa).

El perro rabioso suelto en Westminster bajó del auto, y armado de cuchillos, se introdujo en el jardín del Parlamento, y aún alcanzó a matar a un policía antes de caer abatido por otro. A escasos 100 metros de donde se alza, reloj exacto de un planeta enloquecido, el Big Ben.

*Nota especial de última hora.

 

Las fotos están tomadas de www.lanacion.com.ar

 

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