Fin de semana de San Patricio sin festejarlo

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Fin de semana de San Patricio sin festejarlo

Viernes

El día comenzó con una llamada de mi amiga Vincenza. Quería saber si un abrigo que me prestó el día anterior, me había quedado ya que, debido a mi creciente cuerpo que comienza el noveno mes de embarazo y a que ha hecho un frío digno de pasar a la historia, mi elección de vestimenta se ha vuelto en realidad difícil. Mientras platicábamos por el teléfono y le agradecía de nuevo su préstamo, el cual afortunadamente sí me vino debido al corte sin botones del modelo, me contó que iba de camino a Chabichou, una cafetería y tienda de comida francesa que abrió su segunda sucursal hace como un año muy cerca de mi casa.

El día anterior, cuando me ofreció su abrigo durante nuestra cita en el café Gatto Nero, lugar que sugerí por sus croissants de almendra que desafortunadamente no tenían, fue cuando también me platicó sobre los maravillosos sándwiches de queso cheddar y espinaca de Chabichou. En cuanto oí esto me entró un antojo tremendo por probarlos por lo que el mismo jueves después de despedirme de Vincenza fui directamente por el sándwich, el cual en verdad me creó adicción, tanto así que cuando el viernes, Vincenza me invitó a acompañarla por uno, no dudé en decir que sí inmediatamente.

Por la noche

Mi amiga Jazmín me invitó a ver el estreno de la película Weirdos del director canadiense Bruce MacDonald. Ya en alguna ocasión había escrito sobre este personaje cuyo look es siempre el mismo; jeans y sombrero de cowboy no importando el clima. De hecho a él y a Vincenza nunca en mi vida los he visto vestidos para el frío, en sus metabolismos o en sus mentes, vivir en Toronto debe ser como vivir en Los Ángeles. Bruce es famoso, pero sólo en Canadá y es más bien celebridad de culto. Su película más conocida es Hardcore Logo, la cual no me gusta y que trata sobre un director llamado Bruce MacDonald haciendo un documental de una banda de rock. Ha hecho varias películas y casi todas son siempre seleccionadas para el festival de cine de Toronto, por lo que podría decirse es un consentido de la industria canadiense. Como cualquier director no vive de sus películas, sino de a veces dirigir episódicos para la televisión y de los bancos.

La película, la cual me gustó, fue mostrada como un evento organizado por la Unión de Directores Canadienses en el TIFF Bell Lightbox, que es una especie de cineteca elegante y cara, sede del Festival de Toronto, cuyo edificio también alberga departamentos y que, sinceramente, no le llega ni los talones a la de la Ciudad de México, la cual es una maravilla en cuanto a su número de pantallas, películas extrañas de todas partes del mundo y precios hiper accesibles.    Platicando con Jazmín después de la película, mientras cenábamos en el bar Luma, que está dentro del edificio y cuya clientela son los que viven en los departamentos, concluimos que a pesar de lo delgado del guion y de lo mucho más que podría haber sido, era en general una historia conmovedora, que no enojaba gracias a la actuación sincera y creíble de los dos jóvenes protagonistas.

Sábado

Hice una cita para irme a probar brassieres de lactancia a una tienda que se llama Secrets from your Sister, la cual se especializa en entrenar vendedoras que te toman medidas y te ayudan a encontrar el modelo perfecto para tu tipo de pecho. El lugar siempre me ha parecido mamón pues no acepta que nadie entre a mirar lo que tiene, es decir, sólo se puede ir si se tiene cita, pero fui porque me queda muy cerca y con mi cuerpo de luna casi llena aunado al gélido tiempo, procuro que mis esfuerzos de viaje sean mínimos.

Me trajeron varios modelos, casi todos espantosos, pero finalmente me decidí por cuatro. Al momento de pagar una suma nada despreciable y antes de emprender mi viaje de regreso a casa pregunté si tenían un baño. La respuesta fue negativa pero me sugirieron que fuera al Starbucks espantoso de al lado. Tuve que morderme la lengua para no decir algo respecto a su política de no baño, pues me pareció inconcebible que una tienda dedicada a atender gente con senos y cuyos brassieres llegan incluso a costar $300 dólares, no ofreciera como mínimo este servicio.

Domingo por la mañana

Toronto es un lugar fantástico para probar cocinas de todas partes del mundo pero en especial la china, ya que su barrio es enorme y antiguo, repleto de lugares que han sobrevivido décadas de cambios e incluso al hipsterismo actual. Lai Wah Heen dentro del Hotel Metropolitan, es el restaurante más recomendado por su Dim Sum, que es una tradición particularmente cantonesa de comida cuya presentación son trozos pequeños de varios tipos de platillos que vienen en canastillas de madera y que pueden ser cocinados al vapor o fritos y que se acompañan con té. En Toronto es muy común ir el fin de semana por Dim Sum el cual se sirve de 11 am a 4 pm. Jazmín conocía el lugar y me propuso que fuéramos. Llegamos sin reservación pero afortunadamente encontraron dónde acomodarnos y en verdad comimos delicioso, antojitos en forma de bolitas hechas de masa de arroz y rellenas de cualquier tipo de delicias como camarón, hongos, tofu, huevo, etc. Hacía mucho que no me emocionaba tanto un lugar en Toronto.

Por la tarde

Nos lanzamos a ver Kong, película gringa hasta la médula pero sorprendentemente entretenida, cuyo mejor detalle es que Kong no se enamora de la güerita guapa, la actriz Brie Larson, quien apenas hace un año, en su discurso de aceptación del Óscar por la película The Room, criticaba a Hollywood por, hasta ese momento, no haberla considerado mucho. Su destino cambió; ahora en lugar de hacer películas con temas profundos, ha pasado a ser la chica atractiva sin nada que hacer pero que me imagino gana muy bien.

Todos siempre acabamos por contradecir nuestras posturas.

P. Rivera.

 

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