Los Canadian Óscares

Crónica 60

Los Canadian Óscares

Hace un par de años fui invitada a los Canadian Screen Awards, que son una especie de combinación entre los Golden Globes y los Óscares, pero de Canadá. La celebración a lo mejor de la televisión y cine canadienses ocurre una vez al año y toma alrededor de una semana. La mayoría de los eventos son cenas divididas en varios días en donde se premia a las categorías, más que nada técnicas e incluso creativas, pero que a criterio de los jueces no son necesariamente las más llamativas, como “mejor director de series de televisión”, o “mejor actor de soporte”, o “mejor edición de sonido”, etc.

El evento principal se transmite por televisión y es donde, copiando a los Óscares, se dan los premios a “mejor actor y actriz estelar” “mejor director de cine” así como a “mejor película”. La verdad es que es un desastre improvisado la manera como se consideran las categorías dignas de pasar por la tele o no, ya que cada año cambian, dependiendo del éxito de la serie, de la película o del actor. En corto, si algo o alguien tiene la suerte de ser famoso en Estados Unidos, entonces será apto para ser transmitido por la televisión, no importando si hay proyectos o gente más creativa y talentosa, que al igual debería merecer sus quince minutos de fama televisados.

En aquel entonces mi invitación fue para este último evento que aparentemente era filmado en vivo, aunque en realidad había que estar varias horas antes de la transmision, ya que se decidió dar varios premios no importantes a priori.

Entre esos galardones no televisados, el famosísimo director Xavier Dolan, estrella canadiense y predilecto de Cannes, subió al estrado un par de veces para recibir premios que a mi juicio eran importantes, pero que al juicio de los organizadores, no. Como en los Óscares, cada premiado tenía un tiempo límite para hablar y agradecer, pero a diferencia del evento gringo, este tiempo estaba más limitado y empezaba a correr desde que se anunciaba al ganador, no desde que la persona estuviera en el estrado. De modo que si al premiado le había tocado sentarse hasta atrás del teatro podría realmente olvidarse de decir nada más que si acaso un Than- (sin el k ni el you). Recuerdo que hubo dos eventos realmente tristes: cuando a Xavier Dolan no le dieron chance de acabar su agradecimiento y el premiado, subiendo la voz por encima de la música terminante dijo: “no entiendo entonces para que estamos aquí”; el otro sucedió al premiar a un hombre parapléjico en silla de ruedas, quien para cuando logró subir al escenario y quiso decir unas palabras de agradecimiento, le empezaron a tocar la musiquita.

Afortunadamente en este segundo evento el público empezó a chiflar en protesta, a tal grado que pararon la música inmediatamente, dándole oportunidad al premiado de cuando menos expresar un “Gracias”. Cuando por fin el show televisado comenzó, Andrea Martin, una comediante de origen canadiense, pero famosa por haber sido parte de Saturday Night Life en los años ochenta, era la conductora del evento. La única celebrity que asistió fue Juliane Moore, quien fue la primera en hablar y en agradecer a la industria canadiense el honor de ser invitada y quien, por supuesto, en cuanto termino su intervención de cinco minutos, salió volando de ahí.

Este año también fui invitada a uno de estos eventos, no al show de tele, sino a una cena. De nuevo la improvisación y los criterios de selección fueron un desastre; peor aún, la gente que otorgó los premios; actores malísimos, sin trayectoria, algunos estrellas de Youtube que dudo alguien haya visto jamás. El show televisado se transmitirá hoy por la noche y en la mañana, al abrir el periódico, me encontré con la nota crítica sobre quien será el conductor del evento, Howie Mandell, otro comediante canadiense famoso en Estados Unidos.

La nota hablaba sobre lo triste que debe estar el panorama de gente carismática y famosa en Canadá para haber tenido que contratar a un personaje que nada tiene ya que ver con la industria canadiense. Y la verdad la nota resume la realidad de esta industria, donde desde hace varios años sólo se valora a los que medio la hacen en Estados Unidos.

Difiero, sin embargo, con que no exista carisma suficiente en Canadá, hay muchísimo talento y muchísimas caras interesantes, y no entiendo por qué no somos éstos los que estamos, si no recibiendo premios, cuando menos otorgándolos.

P. Rivera.

C 60

 

Deja un comentario