ÁLBUM / MAÑANA LACUSTRE

ÁLBUM / MAÑANA LACUSTRE

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Son los tiempos de Carlos Salinas de Gortari y su “sucesión pactada”, esa toma fantasiosa y tras-sexenal de la Presidencia que terminaría en los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruíz Massieu, golpe, respectivamente, al candidato del PRI y al partido; la neo guerrilla indígena con un subcomandante y sub-poeta al frente; el paso en falso de Manuel Camacho, Regente y Canciller, a la oposición; y el ascenso al poder del mexico-norteamericano (más lo segundo que lo primero) Ernesto Zedillo. Y, sí, en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (hoy vapuleado, en la lona) y Santa Fe, nuestro Little Houston (fuente a su vez de New Polanco, los ghettos Vip que prometen una vida alrededor de diez kilómetros a la redonda) y la fiebre de torres Be Grand y sus nombres alados: AltoPolanco, CimadelValle, EverestEscandón.

Se construyó Nuevo Xochimilco. Muelle, embarcadero, lanchas, muelle. ¡Ah, la Ciudad Marítima que fuimos! Y ahí fuimos una mañana, en excursión.

Una placa con un texto de Roxana Curiel lo consigna.

Aquí lo muestro, en la pantalla y en la fotografía.

 

“Paraíso perfecto nacido de

manos sabias y ángulos claros

de tierra fértil, pétalos como

lunas de colores, refugio del

hombre en que la paz se anida

y el alma despierta como la

primera flor”.

                                                                                            Roxana Curiel.

 

One thought

  1. En 1996 recibí la invitación del gran arquitecto paisajista Mario Schjetnan a participar en el proyecto de rescate de una parte de Xochimilco. Se buscaba recuperar una enorme extensión de los humedales de la zona para que tanto la flora, como la fauna endémica, nos perdonara tanto desastre y regresaran a su lugar de origen. Fue un aprendizaje hacer toda la nomenclatura del Nuevo Parque Ecológico de Xochimilco, además del privilegio de que varios poemas míos acompañaran rinconcitos pacíficos y floreados del lugar. El espacio durante mucho tiempo cumplió su cometido, aves regresaron, plantas hermosas crecieron; pero eso, como todo, se fue. Hace un par de años volví y me encontré de nuevo con el abandono, causa de las corrupciones “hormiga”, es el paisaje que hoy se puede ver. Puentes de madera podrida, ni restos de las bancas, bicicletas desvencijadas, dos o tres jardineros resignados que intentan mantener los jardines y plantas lo mejor que pueden sin las herramientas necesarias, después de haber sido un equipo de al menos 50 de ellos y las placas con los poemas por supuesto corroídas… En fin, el resultado de administraciones eternas que van convirtiendo esos espacios en proveedores de materias primas para su beneficio. Esta foto es una joya rescatada por mi adorado primo hermanísimo, Fernando Curiel, un día de excursión en el que nos encontramos fortuitamente, él de carne y hueso, yo en palabras.

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