¿POR QUÉ NO TOMAR EN SERIO AL CARRILLO GIL?

CRÓNICA URBANA/

Fernando Curiel

Fotos: Octavio Olvera

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Vista  exterior del Museo de Arte Carrillo Gil
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Vista exterior del Museo de Arte Carrillo Gil

¿Y si alguien se tomara en serio (y en serie) al Museo Carrillo Gil? Inaugurado en los 70’s (y como andamos, cualquier década anterior a ésta incoa la nostalgia), su emplazamiento es privilegiado, Altavista y Revolución (máxime hoy, con el boom restaurantero de la zona, boom que me recuerda, a partir de los 60’s, el hotelero jalonado por el Museo de Antropología e Historia y el Museo de Arte Moderno y después el Tamayo). Sus rampas Guggenheim facilitan el recorrido, salvo las salientes, al final de cada una, que si no las ves te das un batacazo.

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Rampa principal del Museo de Arte Carrillo Gil

Muy decembrino, el pasado domingo 4, programé mi “Sur” con una visita al CG y la última película, Society Club, del infatigable, pese al magro físico, Woody Allen. Al Carrillo Gil, siguiendo la conseja de que, para las cantinas —Malcolm Lowry dixit—, las iglesias y los museos, la mejor hora es la de su apertura. Frescura, luz. Cantinas con el aserrín recién esparcido. Iglesias en su soledad sacra. Museos las salas todas para ti (y acompañante o acompañantes). La de Allen me cuadró. Sus obsesiones: Hollywood, Nueva York típico, las parejas que pudieron ser (ese lastre romántico de amores imposibles). Todo con diálogos frenéticos de pacientes y psiquiatras leídos y escribidos, y a cuál más de snob.

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Gunther Gerzso, Estructuras antiguas, 1955 (fragmento)

Sobre Carrillo Gil (y Sra.) nos falta memoria. Médico, coleccionista, rico, pintor mediocre. Una frase suya espera en el arranque. La paradoja de que el Figurativismo se hace Abstracto y el Abstraccionismo Realista, cada vez más apegado a Natura.

¿Qué nos espera? Lo que tanto ha faltado, me refiero a la muestra de los fondos de la propia colección CG, que tiene los suyo y para cuya formación contó, respecto a Europa, con el auxilio de los “dealers” de la época (“dealer”, negocio aplicable a la adicción de las drogas y a la adicción de la pintura).

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Mathias Goeritz, dos elementos de la Serie de Grabados al agua fuerte, s/f

Versión 2

Versión 2
Wolfgang Paalen, Migración de Yucatán, 1959 (fragmento expuesto)

Por ejemplo: el abstraccionismo mexicano “después” del paisaje (¿pedrada a José María Velasco y los suyos y sus pinceles apuntando al Valle Metafísico de México, y a los lagos y ríos y puentes de la Ciudad de México, cuando existían?). Gerzso, Paalen, Goeritz, Rojo y demás. La “Ruptura”, encabezada por Cuevas, que derrumbó al Muralismo. Las “novedades”  que fruíamos los que éramos chaviza en los 60’s.

Y los  prodigiosos carteles de las exposiciones de la Vanguardia Europea, Picasso y tribu, encuentro feliz de artistas, impresores, galeristas, coleccionistas, mercaderes del arte, y del género Cartel.

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Vicente Rojo; Picasso grabador, cartel litográfico de la Exposición homenaje a los ochenta años de Picasso, exhibida en el Museo de Ciencias y Artes, Ciudad Universitaria, 1961

Y una recuperación tan justa como necesaria: Caigo en la cuenta de que en mi crónica y arqueología y aún bestiario de los 60’s, Revuelta Cultural y Ciudad (con trágico desenlace político), me faltaba Víctor Fosado. Todo comienza con la tienda de artesanías VÍCTOR. ARTES POPULARES, propiedad de Víctor el padre, en Filomeno Mata. Templo de las artes populares (que exhumara el vasconcelismo educativo), que el hijo deriva no sólo a la artesanía sino, también, a la pintura, la joyería, la música, el cine, el teatro.

Y una recuperación tan justa como necesaria: Víctor Fosado. Con mil diablos a caballo. Caigo en la cuenta de que en mi crónica y arqueología y aún bestiario de los 60’s, Revuelta Cultural y Ciudad (con trágico desenlace político), me faltaba Víctor Fosado. Todo comienza con la tienda de artesanías VÍCTOR. ARTES POPULARES, propiedad de Víctor el padre, en Filomeno Mata. Templo de las artes populares (que exhumara el vasconcelismo educativo), que el hijo deriva no sólo a la artesanía sino, también, a la pintura, la joyería, la música, el cine, el teatro.

El Víctor Fosado que con Juan José Gurrola forma el grupo musical (Jazz y Fusión) Scorpio en ascendente. Que con Arnoldo Cohen arma la exposición “Piezas de joyería pictoportantes”, las joyas que portaban en dedos, brazos y pies modelos de todos los colores. Que con Rocío Sagaón crea el espectáculo “Danza hebdomadaria”. Que con Óscar Menéndez convoca al “Primer Concurso de Cine Independiente Luis Buñuel”.

Actor en El Topo, en En este pueblo no hay ladrones, en El águila descalza, en Calzonzin inspector

Dueño y alma del “Café Las Musas” que en Filomeno Mata hacía contrapeso a los cafés y galerías que cual hongos irrumpían en la Zona Rosa, la de Cuevas y mi contlapache Piazza.

Y me quedó corto (la exposición también) con este chilango renacentista.

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Víctor Fosado, fragmento de la cédula de sala de la exposición “Víctor Fosado con mil diablos a caballo”
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Víctor Fosado, Diablito (fragmento de escultura)
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El grupo “Escorpión en ascendente”, durante una presentación en La Alameda (fotografía de una foto expuesta)

Para comer, usted elige. ¿Eloise? ¿Fishmart? ¿La Fonda San Ángel para rematar con un paseo por San Ángel?

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