CRÓNICA URBANA/ OLIMPIADA CULTURAL

CRÓNICA URBANA/ OLIMPIADA CULTURAL

Fernando Curiel

 Para la Olimpiada Cultural no se escatimaron las luminarias universales en activo del Arte y de la Cultura; que el mero mero era Mathias Goeritz, padre de la Ruta de la Amistad; y que, cual panal, atrajo a las más avispadas avispas de la escena cultural mexicana y a las Niñas Bien…

 

En una cronología a bote pronto, la de la Cultura, gran componente de los 60’s mexicanos (componente que se tornaría hiperpolítico en 68), reclama la inclusión de ciertos episodios decisivos.

Todavía en la década de los 50’s:

a) La fundación, en 1955, de la Revista Mexicana de Literatura. Co-directores: Emmanuel Carballo, Carlos Fuentes (ambos veinteañeros). Mentores: Octavio Paz y Alfonso Reyes. Bandería: el cosmopolitismo.

b) La aparición, en 1958, rodeada de una mercadotecnia todavía inocentona, de La región más transparente del aire del citado Fuentes, Carlitos para los cuates. Se escinden las letras patrias del siglo XX: pasado consumado, Reyes; presente promisorio, Carlos Fuentes. Al tiempo que la operación propagandística más que crítica, borra una tradición (por estudiarse articulada) de Novela Urbana: Heriberto Frías, Federico Gamboa, Rodolfo Usigli, José Revueltas, Agustín Yáñez (el de Ojerosa y pintada), José Revueltas, Rafael Solana, Luis Spota. Pre Guerra Sucia Cultural,

c) La apertura, en 1959, de Casa del Lago en Chapultepec, regreso del Campus a la Polis. Tres serán los primeros directores: Juan José Arreola (que me empujará al mar de la escritura), Tomás Segovia y Juan Vicente Melo (en cuya administración irrumpo cliente adicto).

d) La mudanza, en 1959 también, del suplemento México en la cultura de Novedades (Fernando Benítez, Jefe Máximo), ahora como La cultura en México de la revista Siempre!. Operación en la que una izquierda dogmática y gazmoña insiste en ocultar el nombre de su artífice y pagador. El presidente Adolfo López Mateos.

 

Ya en los 60’s:

a) La irrupción de dos nuevas generaciones, la de Difusión Cultural (Juan García Ponce y pandilla) y la de La Onda (José Agustín y Gustavo Sainz y casi ya todos), en un campo dominio de la Generación de Medio Siglo (Fuentes y pandilla). Aunque todavía la giraban Ateneístas como Martín Luis Guzmán (publique y publique), Contemporáneos como Jaime Torres Bodet y Salvador Novo.

b) El ascenso a la Dirección de Excélsior, en 1967, de Julio Scherer. De significación cultural serán: la incorporación en la sección editorial de un grupo peso pesado de intelectuales; la alianza con Octavio Paz para echar a andar la revista Plural; la entrega a Vicente Leñero de Revista de Revistas (en la que estuve en un tris de colaborar con una entrevista al Indio Fernández); y la apertura, ya en el 68, de una página llamada Olimpo de México a cargo del avezado periodista Eduardo Deschamps.

3

c) La Olimpiada Cultural. El 18 de octubre de 1963 se confiere a México la sede de los XIX Juegos Olímpicos, decisión arrebatada a las ciudades de Buenos Aires, Detroit y Lyon, con una jugada maestra: la celebración, con el rango de la deportiva, sudor corporal, de una olimpiada cultural, sudor de la sensibilidad y de la mente. Si los XIX Juego se ganaron en Baden-Baden, balneario de lujo alemán, los culturales se dan a conocer en el 68 en la ciudad de Teherán. ¿Quién anuncia la Buena Nueva que, la hiper-politización que vendría, reduciría a polvo? El flamante Presidente del Comité Organizador, Pedro Ramírez Vázquez, quien sustituyó al designado en primer término, el ex-presidente López Mateos al que su sucesor Díaz Ordaz “bateó” la papa caliente, pero se lo impidió la letal migraña. A ALM lo asesoraría, como lo había hecho cuando el toluqueño regía la Secretaría del Trabajo, mi entonces suegro y amigo, el Ministro (estrella) de la Corte, Manuel Rivera Silva. Curiosidad: el del arquitecto Ramírez Vázquez será el primer nombre que se baraje para el proyecto del Centro Cultural Universitario, “Cultisur”. Obra que quedará, por fortuna, en manos de dos jóvenes arquitectos marca local: Orso Núñez y Arcadio Artis.

 

No sobra decir que para la Olimpiada Cultural no se escatimaron las luminarias universales en activo del Arte y de la Cultura; que el mero mero era Mathias Goeritz, padre de la Ruta de la Amistad; y que, cual panal, atrajo a las más avispadas avispas de la escena cultural mexicana y a las Niñas Bien, en plan de edecanes, de Polanco, Las Lomas, El Pedregal y San Ángel, preclaro ramillete. Un antes y un después lo marca el destino de O Paz: de la invitación al Recital Planetario de Poesía, a la defección de la Embajada de México en la India.

 

 

Créditos fotgráficos:
Foto 1. Fotografía tomada de http://museoebc.org/eventos/xix-olimpiada
-mexico-68, consultada el 12 de
diciembre de 2016.
Foto 2. Fotografía tomada de http://museoebc.org/eventos/xix-olimpiada
-mexico-68, consultada el 12 de
diciembre de 2016.
Foto 3. Fotografía tomada de
http://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-555686121-2-boletos-olimpi
ada-cultural-mexico-1968-oferta-
2×1-1968-_JM, consultada el 12 de diciembre de 2016.
Foto 4. Fotografía tomada de http://www.sinembargo.mx/12-10-2014/1137350, consultada
el 12 dediciembre de 2016.

 

Deja un comentario