OTTO DIX

 

3

Cráneo (1924)

 

CRÓNICA URBANA / OTTO DIX

Fernando Curiel

Sin el apoyo publicitario, acarreador, de Toulouse-Lautrec (ya quisiéramos tamaño ruido para José Guadalupe Posada), expuesto en Bellas Artes, en el MUNAL lo espera a usted  la obra excepcional del teutón Otto Dix (1891-1969).

Sí, inconfundiblemente tudesco. Hijo de herrero y costurera, Franz y Louise (a quienes amará y pintará), se revela tempranamente dibujante. En 1910, ya es alumno de la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad de Dresden. Descubre a Nietzsche. Con el filósofo en el bolsillo, por decirlo así, emprende el recorrido del brutal siglo XX. Recuento. Muerte en las trincheras de la Primera Guerra, morosa carnicería de europeos por europeos. Tradición y ruptura, retaguardia y vanguardia, en las Artes (se afilia al Dadaísmo y rebrotan aquí y allá, en su pintura, signos cubistas).

Fin de la Guerra 1914-1918, con un armisticio preámbulo de la Segunda: carnicería Blitzkrieg, Gas Zyklon B, campos de concentración, ciudades arrasadas. República de Weimar, inocente, virginal doncella. Ascenso de Hitler (nazismo del que Otto deja un cuadro alegórico, Los Siete Pecados Capitales, con un enano, la Envidia, al que en 1957 añadirá el bigotillo chaplinesco del Führer). La represión parda que lo califica de Pintor Decadente y lo obliga al exilio interior en Constanza. La caída de Berlín destazado, Hitler demente en su conejera. La hambreada posguerra. La bonanza alemana. Ya anciano, se retrata, feliz, con una nieta.

2

Se perderá la Caída del Muro de Berlín y la Reunificación de su país. Pero no los atisbos de la Tercera Guerra en la que nos debatimos (nacionalismo fundamentalista, racismo, suprematismo, machismo, exclusión). Los que ya trompetea Trump.

Larga vida y larga trayectoria plástica la suya. Goya (y Posada, la neta) asistiéndolo en sus cuadros de las infernales trincheras. Pintor, dibujante, caricaturista, collagista, vanguardista, expresionista, pintor religioso. Todo con el sello Dix.

Recorrer la obra del pintor alemán es recorrer el siglo XX. Militares, mutilados, putas, cortesanas, marineros en tierra, burgueses, criminales de todo orden (delectación la suya por los crímenes sexuales). El paisajismo al que lo impele el exilio interior en Constanza se tiñe de los crepúsculos artificiales de la guerra.

Dispóngase a los siguientes temas: VOLUNTAD DEL ARTE, FIN DEL MUNDO, MUERTE Y RESURRECCIÓN, EL ROSTRO DEL TIEMPO, EROS EN LA METRÓPOLIS, VISIÓN DE LA REALIDAD y LA PAZ.

No pocos de los cuadros colgados en las paredes del MUNAL son ya lugares comunes de nuestra cultura visual contemporánea. “Cráneo”, “Autorretrato”, “Metrópolis”, “Muchacha en el espejo”, “El vendedor de cerillas”…

Para recobrar el aliento, puede usted pasar a la muestra del gran José María Velasco, el del casi místico Valle de México, en el mismo museo.

Llévese el catálogo de Otto Dix. No lo lamentará.

)(

Visito la exposición en compañía de Ingrid Brena. ¿Dónde comer en ese infinito muestrario comestible que es el Primer Cuadro? ¿El preferido Salón Luz? ¿Un Cardenal? Decisión. Por Bolívar, previa parada consuetudinaria en la camisería del mismo nombre, Venustiano Carranza; y, por aquí, en dirección al zócalo (ya ornado con su árbol navideño), Isabel La Católica; ya aquí, el Casino Español que inaugurara Porfirio Díaz. Chistorra, un lechón de rechupete, infaltable Tarta Santiago. Evocamos Madrid, que lo conocemos bien.

 

Tropas de asalto adelantadas con máscaras de gas (1924)

1

 

 

Fotos

www.munal/es/exposicion/ otto-dix, consultada el 29 de noviembre de 2016.

 

 

Deja un comentario