La parte oscura de Canadá: Escuelas Residenciales para Nativos

Crónica 45

La parte oscura de Canadá:

Escuelas Residenciales para Nativos

Primera mañana de regreso a Canadá y leo en el periódico Globe and Mail sobre un artista indígena (native, como les llaman aquí) de 81 años, llamado Alex Janvier, cuya retrospectiva de sus 65 años de carrera se exhibe en la Galería Nacional de Canadá en Ottawa. El artículo captó mi atención por la fotografía del personaje, pues por su físico y su atuendo, asumí que era de origen latinoamericano, específicamente mexicano, admitiendo así que ni yo me salvo de hacer juicios superficiales basados en estereotipos.

En la imagen, el artista aparece sentado, portando un sweater grueso gris muy parecido a los de Chiconcuac, de esos que venden en Coyoacán, y un sombrero de campesino; al fondo una de sus pinturas cuyos colores y figuras semejan más a Miró o a Picasso, que al arte creado por nuestras culturas indígenas del sur.

El artículo trata de uno de los temas más vergonzosos en la historia de Canadá, que son las Residential Schools (escuelas exclusivamente para indígenas canadienses), que fueron creadas por el gobierno canadiense a finales del siglo XIX y abolidas en 1996, y que eran reguladas por la Iglesia Cristiana. El propósito de estas escuelas era asimilar a los indígenas a la cultura occidental y a la religión cristiana, borrando todo trazo de sus orígenes y lenguas nativas. Eran escuelas tipo internado y por lo que se ha descubierto en fechas recientes, una gran cantidad de abusos físicos, psicológicos y sexuales fueron cometidos en ellas. Los niños eran literalmente separados de sus familias de origen y puestos en estos lugares donde no se les permitía más volver a ver a los suyos, ni decidir sobre su futuro. Este fue el caso del pintor Alex Janvier quien empezó a expresarse plásticamente desde los 9 años de edad en uno de estos internados en el que fue obligado a vivir.

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Por lo que se cuenta en el artículo, las autoridades escolares, quienes se dieron cuenta del talento excepcional del niño, comenzaron a vender sus cuadros desde el principio, ya que tenían bastante éxito comercial. A él le apasionaba pintar porque en esta actividad encontraba libertad para expresar lo que en verdad era, pensaba y sentía (un choque de dos culturas) y a pesar de la censura que recibía por algunos de sus cuadros, los eclesiásticos no dejaron de mandar sus obras, ya fuera al mundo de las ventas o al de los concursos internacionales.

Cuando finalmente Alex se graduó del internado en los años cincuenta, aplicó a un colegio de arte en Londres, Inglaterra, donde fue aceptado, pero por ser indígena, el gobierno canadiense negó otorgarle un pasaporte, truncando así su oportunidad de crecer internacionalmente. Entonces Janvier aplicó al Colegio de Arte de Ontario, donde también fue aceptado, pero donde tampoco pudo asistir gracias a que el “Consejero” encargado de su caso y, por lo que parece ser, de su destino, decidió que no era lugar para él. Lo inscribió pues en el “Instituto Sur de Tecnología y Arte de Alberta” en Calgary. El artista siguió pintando, experimentando y definiendo su estilo, sin embargo, nunca tuvo en realidad la libertad de salir de un mundo de curadores y vendedores con una agenda política limitada y racista. Cualquier obra producida por un indígena en los años sesenta era clasificada como artesanía, no como arte, y para acabarla de amolar, el gobierno canadiense decidió fomentar la producción en masa de estas artesanías como una iniciativa de desarrollo.

Janvier, harto de las limitaciones y estereotipos, encontró un grupo de artistas indígenas que estaban alejados de toda iniciativa e imposición gubernamental y con ellos formó “Los Artistas Nativo Indígenas Profesionales”, cuya filosofía era exigir ser vistos como artistas contemporáneos y no como artesanos. Por supuesto nunca tuvieron apoyo ni becas gubernamentales pero de alguna manera lograron sobrevivir con su arte.

En el 2008 el entonces Primer Ministro Stephen Harper ofreció una disculpa pública a nombre del gobierno de Canadá por los abusos cometidos en las Escuelas Residenciales. A partir de ese momento se han investigado y se han abierto miles de expedientes donde efectivamente se reiteran los horrores ocurridos a las familias indígenas canadienses al tratar de eliminar su cultura a como diera lugar. Y es por esto que finalmente Alex Janvier ha podido exhibir como Dios manda, en una de las Galerías de Arte más importantes de Canadá, los 65 años de su trayectoria como artista profesional.

Del tema de las Escuelas Residenciales incomoda mucho hablar y por lo tanto se mantiene un poco en el mundo del ¡Shhhhh! Los canadienses prefieren no perder su marca de prudencia, aceptación y tolerancia, por lo que sólo después de mucho tiempo de vivir aquí empieza uno a entender la parte negra, que como todo país, también tienen.

P. Rivera

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