CRÓNICA URBANA/ COPILCO, ISLANDIA, LONDRES

CRÓNICA URBANA/ COPILCO, ISLANDIA, LONDRES

Fernando Curiel

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Toño y Kazumi, ella de cumpleaños, nos cuentan a Gastón y a mí, su recorrido tipo Julio Verne por Islandia. Nos reunimos en mi “Bunker” de Copilco, zona de interés social jaloneada a la Modernidad por un bien logrado centro comercial, Oasis, cuyas pirámides evocan el Museo del Papalote, y una neo-televisora con todo y helipuerto (que un poco más y construyen a ras de la Avenida Universidad).

Las estupendas fotografías nos trasladan a una geología y a una naturaleza de la tierra en pañales. Reparo en que una Aurora Boreal bien vale una misa.

Pararon en Londres y en París. Me obsequian el número de septiembre de Charlie Hebdo (vivito y coleando, y jodiendo, pese a la carnicería fanática de que fue víctima va para un año); y, sabedores de mi pulsión (afición se queda corta) por los mapas urbanos, entre más turísticos mejor, sendas guías de Londres y París.

Me detengo en la primera ciudad, una de mis preferidas. Central London Map and Guide. Cuatro rutas de la que fuera Capital Imperial de los Siete Mares, Bastión Financiero de la Comunidad Europea. Y hoy, gracias al maldito Brexit, puerto encapsulado, amurallado, provinciano.

En mis tiempos londinenses, me tocaron: la Thatcher Primer Ministro, el regreso al hogar de la Juventud Pop para vestirse con el ropaje de sus tatarabuelos; y, por el contrario, el No-Bra Movement y la Gran Esperanza de abrirse como mejillón a Europa (se puede ser isleño y continental, taxqueño y metropolitano). Londres efervescente, gracias al mapa/guía he vuelto a caminarlo.

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La estrategia turística: cuatro rutas circulares a partir de la Estación del Metro de Paddington. El primer círculo encierra calles como Marylebone, Sussex y Bayswater, y parte de los jardines de Kensington y Hyde Park. El segundo, el Round Pond de los Kensington Gardens y The Serpentine de Hyde Park, el Palacio de Kensington, parte del barrio de Paddington y atracciones como Madame Tussauds y Marble Arch. No perderse el Mercado de Portobello. Ni en Hyde Park el “Diana Memorial Fountain”.

El tercer círculo se adensa. Barrios de Marylebone y Chelsea (donde viví), Oxford Street, el almacén Harrods (visita obligada), Regent Park, el Palacio de Buckingham y sus jardines y su estatua de la Reina Victoria (¿qué pensaría del Brexit la Emperatriz de la India?), parte de St. James Park, Leicester Square, Sloane Square, King’s Road (tantas veces transitada), Trafalgar Square, Museo Británico…

El cuarto círculo se aproxima al Támesis, llamado por ahí “río biológico”. Covent Garden, la Abadía de Westminster, el Big Ben (creo que todavía en puntual reparación), la primera Tate Gallery, la Catedral de San Pablo, el London Eye (aquí imitado como ruedota de la fortuna grandotota).

Tales los cuatro círculos.

Digo que valdría la pena aplicar técnica cartográfica-turística semejante al Centro Histórico de la Ciudad de México (¿sabía usted que la Reforma Política que está pariendo a gritos la dizque Constitución, le cambió el nombre ancestral de Ciudad de México… ¡por el de Ciudad de México!?). Primer círculo: digamos a partir de la estación Zócalo del Metro hasta la calle de La Palma. Segundo círculo: de la calle de La Palma a Gante. Tercero: de Gante al término de la Alameda Central. Por lo pronto.

En otra de estas Crónicas urbanas me ocuparé del Map & Guide de París. Ocasión de recordar mi ruta de regreso de Londres a la Calle de Amores, la más sentimental del Distrito Federal (que seguirá siéndolo en tanto sede de los Poderes Federales). ¿Qué ruta? Londres, París, Morelia perdón Madrid. Lejanos 70’s del siglo pasado (y ya vendrían los Ejes Viales a los que Tomás Mojarro rebautizó “Éjeles”).

¡Feliz cumpleaños cumpleañera Kazumi!

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