HORRIBLE PUBLICIDAD HORRIPILANTE Vol. 2 por Claudio Acevedo

 

HORRIBLE PUBLICIDAD HORRIPILANTE

Claudio Acevedo

En el ¡Boom! de Derechos llamados de Última Generación (humanos, ambientales, animales, de género, de la cuarta edad, etcétera), lamento, al igual que mi colega Fernando Curiel, la ausencia de una DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LA CIUDAD.

Ojo, de la Ciudad, no de los Ciudadanos.

“No me cambiarás el nombre en vano”. “No me afearás por tus pistolas”. “No talarás mis árboles y mis flores”. “No desaparecerás mis glorietas, rosas de los vientos, encrucijadas de caminos”. Y así, por el impune estilo.

Esta vez me ocupo del DERECHO A LA SALVAGUARDA DE LA INTELIGENCIA.

¿De qué rayos hablo?

Voy por partes, como dicen que dicen los carniceros de los cárteles de la droga.

Sé que para no pocas almas puras, asuntos como la Propaganda, la Publicidad, la Doctrina, el “Agitprop”, incluso los Catecismos, son cosas del Demonio. Yo les concedo singular atención, y encuentro, en la publicidad, la poesía y el aforismo vasos comunicantes, cuando no una misma fuente de inspiración.

Reconozco que los ultra malvados Hitler y Stalin, propagandistas natos, de vivir, arrasarían con los Cannes Lions. Premios internacionales de la industria de la publicidad a la publicidad.

Lo cierto es que en la cancha opuesta, la publicidad mediocre y chabacana (aunque con una permisividad semejante a la nazi y a la soviética), no nos gastamos malos bigotes. “No hay más ruta que la nuestra” o “La Familia Revolucionaria”, en tiempos del absolutismo priista. “¡Hoy, hoy, hoy!”, en boca de Fox el Bribón de Siete Suelas, o “De que se puede se puede”, en la de Ricardo “Skin Head” Anaya. ¡Y qué decir del “Rayo de Esperanza” o la “República del Amor” del Peje Blanco! (blancura capilar fruto de la obsesión por La Silla, que empezara el siglo pasado).

Y, por favor, no olvidemos, no, la spotización idiota de las dos últimas campañas electorales.

Querido “follower”: ¡qué no daría yo por asistir a una de esas encerronas de personeros de las Agencias de Publicidad (al cliente lo que pida) y organismos públicos, en las que deciden las campañas de los “medios”! ¡“Creativos” de sacos de gamuza, pañuelo de seda al cuello, de un lado; y del otro, puro traje Hugo Boss y aburridas corbatas de rayas!

Que la Secretaría de Salud componga cumbias, la de Gobernación escriba radionovelas con motivo de la Reforma Judicial, la de Comunicaciones se disfrace de Ángeles Verdes en periodos vacacionales, etcétera, etcétera.

Y ahora nos viene LO BUENO CASI NO SE CUENTA PERO CUENTA MUCHO, en voz e imagen del mismísimo presidente de la República, que no sólo modifica la ceremonia oficial del “Informe”, sino que suena a regañada a medios, editorialistas, reporteros, cronistas, entrevistadores que cuentan la realidad real y no la realidad imaginada.

Y hablando de editorialistas, ¿ya escuchó usted al Senado de la República “editorializando” sobre la corrupción, de la que damos por hecho que sabe un madral, o de política binacional México-norteamericana, anuncio en el que, ¡vaya valentía!, se mete a las trompadas con Donaldo Trompetas y recuerda erudito que en los juegos del Super Bowl se traga guacamole y nachos que es un contento?

¿Y qué me dice del INFONAVIT, muy Walt Disney, hablando de Princesas y de Hadas?

¿O del INE, potencia inmobiliaria de última hora, metido a modesto profesor de civismo?

¿O de PEMEX, flacucho y dado al catre, creyéndose Super Héroe de la Liga Americana?

Pedimos, exigimos, el reconocimiento de los Derechos de la Inteligencia.

 

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