EL CERDO DE MEMPHIS CATORCEAVO CORTE

navaja 2

 

EL CERDO DE MEMPHIS

CATORCEAVO CORTE

Navaja de Fernando Curiel

 

1

Recorres, oh Elvis Presley

las yertas habitaciones

los apagados pasillos

del santuario

que guarda la memoria

de la madre muerta

 

Graceland Mansion —Memphis Tennessee

tú cárcel

 

Esa soledad de Alta Mar y Sahara

de la que Linda Thompson

tu última mujer

huyó dando voces de espanto

 

Aunque esta ocasión

no desandarás lo andado

con resoplante pesadez

 

No

 

2

Entras al cuarto de baño

donde espera

la báscula fidedigna, incorruptible

 

Potro de tortura

 

Te derrumbas al suelo

herido de muerte

la garganta atenazada

por un puño de fierro

sin que tus guardaespaldas

quincalla todos de la Mafia

adviertan

a tiempo

Lo ocurrido

 

¿Por qué el descuido?

 

Porque

ningún ruido de alarma

emite

el vuelco final

de un Corazón Adiposo

(del otro

Corazón Roto de Amante

habías dejado

un testimonio imperecedero)

 

Ningún ruido, a decir verdad,

salvo ¡el PLOP!

de la gota de grasa

que colma el tonel

 

3

Observo, oh Elvis

las fotografías

que te tomaron el mes de mayo

en Providence

durante tu último “show”

 

Indecente, patético

 

Capas de grasa y molicie

hinchan, deforman

la frente desdeñosa

los pómulos Siux

el cuello Adonis

la antigua boca aún más desdeñosa

 

¡Y la pelvis, oh Elvis!

 

¡La pelvis Presley!

 

Manifiesto

íncubosúcubo

 

¿Let’s rock? Let’s rock?

 

¿Contoneos?

¿elípticoepilépticos?

 

No más, no

 

Canta en Providence

un marrano ensortijado

 

4

“Lo matarán las drogas”

advirtió, compadeciéndote

al Chicago Tribune

  1. West

uno de tus matones

 

“¡Conozca usted

la horrible horripilante verdad

De Graceland Mansion”!

 

Tu porqueriza

 

Las drogas, sí

pero no, oh Ex Pelvis

las psicodélicas

de los jardines californianos

en los que pastaron

los hippies

generación fresa

—fresísima

de relevo

(¡hijísmo del Diablo hijoeputa

Manson!)

 

5

No la “mota”

ni el hashish

los psicotrópicos

los jodidos psicotrópicos

que te permitían

alzar los párpados

—ojos cuinos

por la mañana

y bajarlos por la noche

peer

deletrear revistas ñoñas

tu literatura grogy

 

Coger el teléfono

 

Distinguir brumosamente

hora y fecha

 

Aliviar el cuerpo

 

Subir a la báscula, Ojo de Cíclope

trepar, apagado fuego, a los escenarios

deambular por tu Isla de Peluche

 

¡Maldito seas!

 

6

No tardarán en descubrirte

n un rincón del palacio embrujado

boquiabiertos

como tú que boqueas

los Cancerberos

 

Saquear tu guardarropa

oro puro

las cadenas, los colguijos

 

Las chamarras

casi boleros

 

Y

ya oculto el tesoro

llamar a la ambulancia

que agonizante

te conduce

por las calles indiferentes

de Memphis

Memphis —Tennessee

 

7

Interminablemente largo

será el cortejo de Cadillacs —blancos

que te acompañen al cementerio

 

Interminable el tocar de rebato

de las radiodifusoras de Salina Cruz

Milán Aguascalientes Taxco Lyon

Zakopane en Polonia

Kampala en África

Asunción París Topilejo Berlín

Bogotá Tokio L’Ondon

No Moscú, todavía no Moscú

 

9

Súmone, ay

al llanto inconsolable

de una generación arcaica

 

¡SNIIIFF! ¡BUUAAAGGGG!

 

Pensar, cabrón, que al promediar

la década de los cincuenta

Guerra Fría

teníamos, 14, 15 abriles

 

Que nos contorsionaste  —como azogados

peinaste de alto copete y cola de pato

vestiste de un luto canalla

—pre Punk

llevaste al delirio

antes de depositarnos

en nuestro definitivo

holocausto: 1968

 

Fue, ay, una displicencia

maligna y cálida

el sabor del peligro

 

Un existencialismo de

sienes envaselinadas

 

Un aullido primitivo

en la selva de las ciudades

 

Contoneo, vuelta, vuelta, contoneo

vaqueros y mocasines

faldas amponas y  cascabeles

en vuelo

cintura

giro

 

Qué sé —hoy— yo

 

 

9

¿Todo empezó, cenagosa mierda

en Alemania, Servicio Militar

corte de pelo a la brush?

 

Sansón pelón

 

Cerdas

 

Cerdo

 

¡Maldito seas!

 

14.jpg

 

 

Deja un comentario