GÁRGOLAS

GÁRGOLAS

 AGENDA URBANA Fernando Curiel

En reciente recorrido por el Centro Histórico de la Ciudad de México (nada de CDMXEXDF), Madero, 16 de Septiembre, Venustiano Carranza, Cinco de Mayo, Tacuba y Donceles; desempolvé (y hay testigos) un viejo proyecto que a mí, su autor, me sigue pareciendo posible y espectacular.

A saber. Colocar sobre los techos de las casonas coloniales y los edificios de los siglos XIX y XX (y XXI si es el caso), esculturas y bustos; especie de jardín escultórico aéreo. Este sí, para el Record Guinnes que tanto nos desvela, el primero en el mundo. El capitalista, el ex-soviético, el mafio-democrático, el post-industrial y el que sueña el copete de Donald Trump (bajo el que sopla el vacío): Re – nazi.

Todo empezó (y hay testigos) con Manuel Gutiérrez Nájera. ¿Por qué uno de los escritores que más caminó y “cronicó” la capital de la República (que seguirá siéndolo con todo y el batiburrillo constitucional que se nos viene encima) no cuenta con una escultura a su altura emblemática? (la real era bajita). Reconocimiento público al margen de generación, sexo, preferencias políticas, gustos culinarios. Digna celebración de la Polis a uno de sus Héroes Cívicos.

Ni más ni menos que el voyeur que sigue, con malas intenciones, los pasos de una empleadilla (“griseta”), en su recorrido, muy siglo XIX afrancesado, por la calle de Plateros (hoy Madero pero siempre Plateros). Peluquerías, tiendas de la última moda, cristalerías. Paseo, casería, que le inspiró “La Duquesa Job”. No sólo el primer poema modernista sino New Journalism de la época.

El periplo, ya se sabe, comienza en la esquina de Empedradillo y Plateros, frente al hoy Hotel Majestic, y culmina en el Palacio de los Azulejos. Entonces no Sanborns sino Jockey Club, refugio de la flor y nata masculina porfiriana.

Propuse yo, y lo sostengo, que de las alturas del edificio, sólido cubo Art Déco, que fue del Banco de México, emergiera, estilizado, el torso del Duque Job, la cabeza en dirección de la punta poniente, donde surge el palmito de la Duquesa Job, pero dominando toda la avenida.

Por supuesto, nadie secundó la idea.

Lo mismo me ocurrió después del bombardeo con todo y cañones (los aeroplanos secuestrados) de las Torres Gemelas de Nueva York. Se abrió un concurso internacional sobre el destino de la Zona Cero, verdadera frontera entre Mid Town y Down Town.

Me inspiré.

Propuse una remuda. Trasladar la Estatua de la Libertad al lugar del crimen fanático y, a cambio, trasladar los escombros, terrorífico monumento, a la isla vacante.

Tampoco se me hizo caso pese a la carga simbólica del proyecto.

Torno a las gárgolas.

¿Gigantismo? ¿Disneylandia chilanga? Depende de que la decisión no quede en manos delegacionales (pronto alcaldiles), sino en un Consejo Civil Ad Hoc. Formado por escultores, historiadores urbanos, estilistas (no en el sentido de Estética Capilar sino de Estética Crítica) y, ¡ojo!, sobre todo, veteranos paseantes y exploradores del centro de la Ciudad de México (me apunto).

Todo menos el triste conjunto, miniaturizado, sobre la fundación de Tenochtitlán, que se inauguró, para entregarlo al polvo y a la incuria, entre el Cabildo y la Suprema Corte de Justicia. Todo menos las cabezotas aventadas, degolladas, por uno de los Marín, a una costado del Sagrario de la Catedral Metropolitana. Para eso están las alturas.

Fotografías por Octavio Olvera

alameda
XOT361255 Detail from the mural ‘Dream of a Sunday Afternoon on the Alameda central’, 1947 (oil on board) by Rivera, Diego (1886-1957); Museo Mural Diego Rivera, Mexico City, Mexico; (add.info.: Sueno de una tarde dominical en la alameda central; Manuel Gutierrez Najera (1859-1895) Mexican poet (raising his hat); Delfina Ortega Diaz (1845-1880) and Carmen Romero Rubio (1864-1944); wives of Porfirio Diaz (1830-1915) President of Mexico;); Mexican, in copyright PLEASE NOTE: This image is protected by the artist’s copyright which needs to be cleared by you. If you require assistance in clearing permission we will be pleased to help you.

«Duque job» es un fragmento del mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central de Diego Rivera.

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