FOTOMUSEO CUATRO CAMINOS

FOTOMUSEO CUATRO CAMINOS

 AGENDA URBANA

Fernando Curiel

Salvo Priscilla Pomeroy, ocupada en quién sabe qué ensayo, este Blog, PUÑO ELECTRÓNICO, se desplazó al norte de la Ciudad de México, cuya marca política reza: CDMX (al territorio del que fuera D.F., lo sigo llamando Distrito Federal, porque su capital es sede de los Poderes Federales y no me cuadra que a tan vasto espacio, en gran parte campirano, se le diga ¡Ciudad!, así sea la Ciudad de México).

Si quiere usted vivir una Experiencia Extrema, asómese nomás a la zona de Periférico, Río San Joaquín e Ingenieros Militares. ¡Pa’ su mecha! Cientos, miles de transeúntes; cientos, miles de combis y autobuses; cientos, miles de taquerías, torterías, refresquerías, changarros de bolsos bajo los puentes, lo que se le ocurra. ¿Bombay en hora pico? ¿De dónde vienen los ríos de compatriotas? ¿A dónde van los convoyes interminables de combis? ¿Para en algún momento, este frenético frenesí?

Pues bien: en esta zona abren sus portones 3 Centros Comerciales 3, uno supuestamente VIP (¿o VIP popular?), y el FotoMuseo Cuatro Caminos. Levantado con buen sentido del espacio en lo que fuera una fábrica de plásticos. Y cobijado por la Fundación Pedro Meyer. Talleres de fotografía, tienda, museo, salas de exposiciones.

Las dos muestras temporales de estos días no tienen pierde. La primera dedicada a la obra excepcional (por el tema y la calidad) de un no menos excepcional fotógrafo mexicano, Enrique Metinides. Tema: choques de automóviles, incendios, atropellados, ahogados, derrumbes, asesinos, escenas del crimen. Todo real.

Un Edward Weston (el profe de la Modotti) de la violencia mexicana. Un Robert Doisneau de la ciudad ensangrentada. Un Héctor García de la Nota Roja. Un ilustrador natural de la novela Crash! del inglés Ballard.

Dos notas. En este Blog recién se difundió el relato “Recuerdo del Capri”. Ideal hubiera sido que lo acompañara la fotografía del derrumbe del Hotel Regis a consecuencia del terremoto de 1985. Los pre-photoshops de desastres con muñequitos (juguetes) crean una forma de arte macabro para adultos.

Nos quedaron a deber el catálogo.

La otra muestra está dedicada a un par fuera de la ley de las Artes Plásticas al uso y abuso. Joel-Peter Witkin, fotógrafo, uno; Jerome Witkin, pintor, el otro. Gemelos de

nacimiento que se parecen como una gota de agua es diferente de otra. Locos post-vanguardistas. Cada uno en lo suyo, tanto así que llevaban treinta años sin dirigirse la palabra.

La exposición señala, sin embargo, cruces, cruzas. El fotógrafo, artista de lo real, con audacias y libertades de pintor manierista. El pintor, la imaginación sin más límites que el marco del cuadro, hiper-realista.

Toda una exclusiva del Museo Cuatro Caminos, que bien cabría, si no en Bellas Artes, sí en el desperdiciado MUAC. Catálogo a tiempo.

Tiempo para asomarnos a un anti-climax: la inane Pérgola Ixca Cienfuegos (homenaje a Carlos Fuentes) de Vicente Rojo. ¿Qué rayos es? ¿Paralelas sin argollas de gimnasio? ¿Instalación de un fallido parque infantil? Qué bueno que no acabó, idea original, en ¡la Alameda Central!

Nuevo y viejo Polanco. Forzado, quiero y sí puedo, el nuevo; natural, un tanto señorial, el viejo. Recomendación inobjetable de Toño Orozco, recalamos en Cabanna de Masaryk. Costa pura en tierra firme (bueno, firme, hasta que se desató el monzón).

FullSizeRender

Enrique Metinides

IMG_0042

Foto Montage de Enrique Metinides

IMG_0041

Enrique Metinides

IMG_0040

Enrique Metinides

 

 

MANOS

Joel – Peter Witkin

jerome03-5

Jerome Witkin

 

Fotos: Antonio Sierra García.

One thought

Deja un comentario