VANGUARDIA RUSA

VANGUARDIA RUSA

AGENDA URBANA de Fernando Curiel

 

En bloque, los integrantes de este singular blog, blog-magazine, Priscilla, Antonio, Rolando, Octavio y el dicente, nos apersonamos, con fecha 16 de enero del año en curso (errático como el peso), en el Palacio de Bellas Artes. Objetivo: las salas y temáticas de la exposición (excepcional) Vanguardia rusa. El vértigo del futuro.Montada al socairede los 125 años (ya 126) del inicio de relaciones México-Unión Soviética (historia que a, su vez, demanda una reconstrucción puntual, esta política y hasta sanguinaria si pensamos en el asesinato de Trotsky). Para mí era lasegunda vuelta. En la primera compartí asombros, constataciones e iluminaciones con Ingrid Brena.

Panorama, el del Palacio de Bellas Artes y explanada y alrededores, del todo opuesto al “globero”, sobre-publicitado a rabiar, inexacto, de la muestra Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos. Exposición salida de manos improvisadas (¿obras de Miguel Ángel?, ¿cuáles?) pero caída en manos de la alharaquienta y manipuladora televisión comercial, gato por liebre. Oliendo el simulacro, ni por pienso me asomé a Bellas Artes dicha ocasión; uno menos en las colas que en el fondo no sabían (ni les importaba) ni qué, ni por qué, ni para qué.

Ningún engaño esta vez. Ahí están los tesoros provenientes de 27 colecciones; y las secciones prometidas: pintura, escultura, fotografía, publicidad (de la buena), cine, diseño doméstico e industrial, dibujo erótico, arquitectura, literatura (tan contaminada por el discurso visual), música, escenografía teatral.

Sé que, en nuestro medio intelectual, académico y periodístico, la Vanguardia, las Vanguardias mejor dicho, no gozan de popularidad. Insistimos en bocabajear al Estridentismo (si bien el amigo poeta Rubén Bonifaz Nuño dedicó un estudio al estridente mayor, Manuel Maples Arce). Y de una gama de tendencias vanguardistas (Dadaísmo, Cubismo, Futurismo, Constructivismo y demás), por dictado de Octavio Paz, nos constreñimos al Surrealismo. Por supuesto que no podemos ignorar que la tormenta fascista que azotó a Europa nos regaló con Remedios Varo y Leonora Carrington (de moda a partir de la apertura del Museo de Arte Moderno de Chapultepec). Ni que el mismísimo André Breton, Gran Dictador, anduvo por estos lares firmando manifiestos con Diego Rivera (¿de Khalo?) y el precitado Trotsky. Ni la sobre-valorada y sus-conocida Exposición Surrealista.

“Curada” (horrible palabreja) sin aspavientos museográficos, aséptica (lo revolucionario es el contenido), Vanguardia rusa nos retrata un movimiento, paralelo al vanguardismo italiano y francés, al que puso draconiano término Iósif Stalin a cambio, diría Gabriel Zaid, del aguachirle del Realismo Socialista. Nombres, los expuestos, que son dinamita pura. En orden alfabético, y no todos: Borkin, ¡Eisenstein!, ¡El Lisitsky!, Filippov, Goncharova, los Hermanos Stenberg, Klutsis, Lebedev, ¡Malevich!, ¡Mayakovsky!, ¡Ródchenko!, ¡Tatlin! Un vértigo del futuro que nos alcanzó, nutriendo la poesía visual, la arquitectura funcionalista, el expresionismo, la alta costura, el comic, la cerámica utilitaria, el fotomontaje, el pop art capitalista. Inclúyase al mismísimo recién desaparecido David Bowie. Digo que a la sección de carteles, agitación política (“agitprop”), se le mide con la vara de la de dibujos de Eisenstein, agitación erótica.

Pocas ocasiones como ésta el catálogo correspondiente (que llegó tarde pero llegó) se torna artículo de primera necesidad. No se pierda la exposición pero tampoco el catálogo.

En bloque, los miembros de este blog-magazine, recalamos en el Salón Luz de la calle de Gante (¡por todos los santos, despejen ya el pasaje Iturbide que comunica con Bolívar y mi camisería preferida!). Todos para una y una para todos, agradecimos de corazón a nuestros favorecedores y/o followers.

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