Crónica 4

Páginas México Canadienses, crónicas de un viaje que se ha vuelto vida.

Crónica 4

 

Estoy en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, voy a  Canadá por 48 horas debido a que me invitaron a una audición para una compañía de teatro bastante prolífica y reconocida en Toronto que se llama Soulpepper. En el DF llevo exactamente un mes, he sido afortunada en poder pasar un buen rato fuera del invierno canadiense. Hace algunos años pretendí también trabajar como actriz en esta mi ciudad natal pero no lo logré y cosa rara en mi, acabé aceptando que ni mi terquedad ni mi mente obsesiva cambiarían la pared de concreto con la que me topé al intentar encontrar oportunidades actorales en el mundo de la televisión mexicana. El teatro en realidad ni lo intenté y me quedé sin energía para hacerlo, pero igual y en algún futuro o en otra vida lo haré. Soulpepper es una compañía fundada en 1998 y que ha crecido de manera impresionante gracias, en parte, a su principal fundador y director artístico Albert Schultz quien es un actor tanto de teatro como de televisión que ha sabido ser un muy buen político pues ha logrado que Soulpepper sea patrocinada por la clase pudiente torontoniana ya que se ha enfocado en puestas de teatro contemporáneo clásico y conservador; y a la vez también ha sido capaz de crear un espacio políticamente correcto que apoya el desarrollo de talento joven y a fechas recientes multicultural. Creo que fue en parte gracias a esto que se me ha invitado a la audición pues ahora sí importa dar espacio a los artistas que ya somos canadienses pero que venimos de otras partes del mundo; que somos lo suficientemente talentosos o tercos y que además nos hemos vuelto artistas en Canadá; habemos varios como yo. En ratos de intuición positiva pronostico que dentro del teatro canadiense habrá un interesante crecimiento precisamente por la combinación de seguir poniendo en escena teatro clásico con toques exóticos de otras culturas. Lo hemos visto mucho con Shakespeare, que por su naturaleza universal permite todo tipo de libertades e interpretaciones; ejemplo de ello es lo que ha hecho Peter Brook quien ha sido uno de los directores visionarios más interesantes (en el 2001 puso una puesta en escena de Hamlet, otorgándole este papel a un actor afro americano y el de Ofelia a una actriz de la India).

Los días en el DF han estado helados y como las casas no están acondicionadas para estos fríos recientes, a veces los padezco más que en Toronto. El vuelo es a la 1:45, estoy nerviosísima pues nunca había hecho algo así, tomar un vuelo tan lejos por sólo 48 horas, sin equipaje que mandar por el avión, simplemente una muda de ropa -de hecho lo que llevo son todos mis brassieres pues en el departamento en el que me estoy quedando en el DF nada se seca, por lo que aprovecharé para lavar mi ropa íntima en Toronto y regresarla a México el jueves por la noche que es cuando tomaré el vuelo de regreso, el mismo día de la audición. Tengo exactamente un día de descanso para poder alistarme, enflacar 15 kilos y rejuvenecer, además de preparar mi  material para que todo me salga como lo preveo. He comprado para leer en el avión la revista Proceso que habla sobre el guión mal logrado del Chapo Guzmán, recordemos que su captura fue apenas el 8 de enero y este pastel vino decorado con el merengue empalagoso de Sean Penn y la gran mujer de clase y buen gusto Kate del Castillo. También compré una revista sobre Guanajuato ya que parte del plan hecho antes de que fuera invitada a la audición, era acompañar a una muy querida tía en su cumpleaños cuyo deseo fue ir a Guanajuato. Semana movida que incluye unos días en otro país, el que ahora es mi hogar adoptado.

 

Estoy en el aeropuerto internacional de la ciudad de Toronto, ya pasaron las 48 horas, ya pasó la audición. Este día aquí me reforzó la idea de lo privilegiada que soy por poder seguir unos días en el ex DF ahora CDMX, pues aunque me queje del frío y en verdad lo padezca más ahí, no hay nada como la luz y el verde que a pesar de ser enero sigue siendo predominante en nuestro nuevo, bello y complicado estado #32. El día que estuve en la ciudad donde habito la pasé básicamente encerrada en mi casa, preparándome y leyendo El Abandono, de Elena Ferrante, una autora Napolitana que en Canadá ha tenido mucho éxito y cuya escritura me pareció cruda, fuerte y emotiva, quizá no la mejor mezcla para tranquilizar los nervios que siempre que tengo una audición invaden mi cuerpo y sobre todo mi quijada, pero en verdad no podía dejar el libro a un lado hasta que logré terminarlo. Por supuesto no dormí nada y me desperté temprano para acicalarme con calma (básicamente ponerme tubos), desayunar, digerir, calentar el cuerpo bailando un rato y la voz haciendo todos los ejercicios Linklater que básicamente todo actor conoce. Afortunadamente no ha nevado mucho en Toronto por lo que puede manejar mi coche destartalado, que por supuesto no tiene llantas especiales para la nieve, a la audición. Llegué con tiempo suficiente para limpiarme los mocos líquidos que invariablemente atacan a cualquier humano que camina por más de un minuto en un clima de -12C. De la audición no puedo decir mucho pues no han pasado tantas horas para la reflexión, lo que sí se es que valió la pena venir. Mi vuelo de regreso está retrasado, no se cómo le voy a hacer mañana para manejar hasta Guanajuato, las aventuras así se empiezan a pagar a mi edad, pues el estrés no cede. Dentro de unas horas me tomaré un Martini, ¿por qué no?, estoy en ánimo de celebrar y de antemano pido disculpas por la rapidez de esta crónica, que no ha sido muy seria en el narrar de lugares o eventos o pensamientos profundos pero bueno… ahora a seguir esperando pues acaban de anunciar un retraso aún más prolongado de mi vuelo.

 

P. Rivera.

cronica 4 imagen

One thought

Deja un comentario